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Mirar toda la fila

Por El equipo de Kodomi Club · 12 de septiembre de 2026 · 7 min

Mirar toda la fila

Encontrar la pareja en una fila parece poca cosa y obliga a recorrerla entera comparando. Es la mirada que después hace falta para leer.

Cinco dibujos en una fila y exactamente dos iguales. Suena a nada y para un niño de tres años es un trabajo completo: hay que mirar los cinco, compararlos entre sí y decidir, sin que ninguno se quede sin mirar.

La diferencia con un memori es que aquí no hay memoria: está todo a la vista. Lo que se entrena es la mirada, igual que en Encuentra las diferencias, pero con una tarea más corta y más fácil de terminar.

Sin método se acierta por suerte

Un niño que mira la fila entera de golpe encuentra la pareja si salta a la vista y no la encuentra si no. En los dos casos no ha aprendido nada sobre cómo mirar.

El método se enseña en voz alta la primera vez: se señala el primer dibujo y se recorre la fila preguntando «¿este es igual? ¿y este?». Al llegar al final se pasa al segundo y se repite.

Suena lento y lo es, y por eso funciona: obliga a comparar de dos en dos en vez de esperar a que algo llame la atención. Al cabo de unas filas, el niño lo hace más rápido y sigue haciéndolo bien.

Nombrar antes de buscar

Pedirle que diga los cinco nombres antes de empezar cambia el resultado más de lo que parece. Nombrar obliga a mirar cada dibujo por separado, que es medio ejercicio.

Y deja ver dónde falta vocabulario. Un dibujo cuyo nombre no se tiene se mira peor: pasa como un borrón y es el que suele quedarse sin comparar.

Con niños que ya hablan bien se puede subir un escalón: que diga en qué se diferencian dos que se parecen. Poner palabras a una diferencia es bastante más difícil que verla.

Qué se entrena de verdad

Recorrer con un orden. Esa es la habilidad de fondo, y no es exclusiva de este juego: es la que hace falta para buscar una palabra en una sopa de letras, un país en un mapa o un dato en una página.

Comparar por partes. Dos dibujos parecidos se distinguen por un detalle, y encontrarlo exige mirar por trozos en vez de mirar la silueta entera.

Y sostener la atención hasta el final de la fila. Muchos fallos a los tres años no son de vista: son de haber decidido antes de llegar al quinto dibujo.

El escalón anterior a leer

Distinguir la be de la de, la eme de la ene, la pe de la q es exactamente esta tarea con otro material: dos formas casi iguales y una diferencia pequeña que hay que localizar.

Un niño que ha hecho cien filas de dibujos llega a las letras con la mirada entrenada. No es que aprenda a leer antes; es que la parte visual de leer le cuesta menos.

Por eso conviene hacerlo antes y no en paralelo. A los tres y cuatro años, con dibujos; a los cinco, con letras sueltas; a los seis, con palabras cortas.

Cómo se sube la dificultad

Por tres caminos distintos, y conviene subir por uno cada vez. Más dibujos en la fila: de cinco a seis y a siete.

Dibujos más parecidos entre sí: cinco animales distintos es fácil; cinco tazas de distinto color obliga a fijarse en un detalle.

Y tiempo: la misma fila contrarreloj. Este último sólo con niños a los que la prisa les divierte; a otros les bloquea, y entonces no se usa.

Sin material, en cualquier sitio

La versión de la calle es «busca dos iguales»: dos coches del mismo color, dos personas con gorro, dos ventanas iguales. Ocupa una espera entera.

En casa, con la colada: emparejar calcetines es literalmente este ejercicio, y encima sirve para algo. A los cuatro años se hace con gusto si se plantea como juego.

Y con una baraja: se ponen seis cartas boca arriba, dos de ellas iguales, y hay que encontrarlas. Cuando eso sale fácil, se dan la vuelta y ya es un memori.

Los fallos que dicen algo

Si siempre se queda con la primera pareja que le parece y no comprueba, el problema es de impulsividad y se trabaja pidiendo que señale con el dedo antes de rodear.

Si siempre falla los dibujos del final de la fila, es que abandona la búsqueda a la mitad. Filas de cuatro en vez de cinco durante un tiempo, y vuelta a subir.

Y si confunde dos dibujos que se parecen poco, conviene mirar si los conoce. Muchas veces no es un fallo de vista sino de no saber qué es una de las dos cosas.

Cuánto y cuándo

Una hoja de cuatro o cinco filas es una sesión a los tres años. Cinco minutos, y se guarda.

Funciona muy bien como calentamiento antes de algo más largo: dos filas y después la tarea que de verdad tocaba. Pone la mirada en marcha sin cansar.

Y admite hermanos: el mayor busca por su cuenta y el pequeño con el dedo del adulto. La misma hoja sirve a dos edades sin que ninguno se aburra.

El dedo como marcador

Con tres años, el dedo encima del dibujo que se está comparando resuelve la mitad de los fallos. Sin él, la mirada se va y el niño ya no sabe cuál estaba mirando.

Se pueden usar los dos: un dedo en el dibujo de referencia y otro recorriendo la fila. Suena aparatoso y es exactamente lo que hace un adulto cuando compara dos columnas de números.

Con el tiempo el dedo sobra, y conviene no retirarlo antes de tiempo. Es una ayuda que se cae sola en cuanto deja de hacer falta.

Cuando cree que hay dos parejas

Pasa a menudo: encuentra una pareja, sigue mirando y le parece ver otra. Casi siempre es que dos dibujos se parecen mucho sin ser iguales, y ahí está lo interesante.

La respuesta no es «no, sólo hay una», sino «mira estos dos otra vez: ¿en qué se diferencian?». Encontrar la diferencia es un ejercicio mejor que encontrar la igualdad.

Y merece la pena decirle que en cada fila hay una sola pareja antes de empezar. Saber cuántas busca le da un criterio para parar, y parar en el momento justo es parte de buscar bien.

Antes y después de esto

La memoria visual del memori está en el memori y la memoria visual, y buscar con método, en buscar por zonas.

La clasificación por una regla, que es el paso siguiente, está en la primera regla para clasificar. Y para las letras que se parecen, la b y la d.

Cómo practicarlo jugando

Encuentra la pareja es el mismo trabajo con las cartas boca abajo, cuando la mirada ya está entrenada.

Encuentra las diferencias compara dos escenas casi iguales, y Encuentra el objeto entrena buscar con método.

Qué imprimir

Dos dibujos iguales trae quince filas de cinco dibujos con una sola pareja en cada una.

Busca la pareja igual sube la dificultad, y Encuentra las diferencias fáciles pasa a comparar dos escenas.

Lo esencial

  • Sin método se acierta por suerte: se recorre la fila comparando de dos en dos.
  • Nombrar los cinco dibujos antes de buscar es medio ejercicio.
  • Es la misma mirada que después distingue la be de la de.
  • Se sube la dificultad por un camino cada vez: más dibujos, más parecidos o menos tiempo.
  • Emparejar calcetines es exactamente este ejercicio y encima sirve para algo.

Para practicarlo jugando

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