Desarrollo por edades

Arriba, abajo y en medio

Por El equipo de Kodomi Club · 13 de septiembre de 2026 · 7 min

Arriba, abajo y en medio

Arriba y abajo parecen resueltos hasta que hay tres baldas. La de en medio no es ni una cosa ni otra, y eso es lo nuevo.

Arriba y abajo se aprenden pronto y parecen resueltos. Después aparece una estantería con tres baldas y hay una que no es ni lo uno ni lo otro, y ahí se ve que la cosa no estaba tan cerrada.

«En medio» es una posición relativa: depende de cuántas baldas haya y de dónde estén las otras. Es el primer sitio que no se puede señalar sin mirar el conjunto, y el mismo tipo de referencia que pide Busca la casilla en una cuadrícula.

Dos baldas y tres baldas

Con dos, cada cosa es de arriba o de abajo y no hay nada que decidir. Con tres, hay que contar y comparar: esta no es la primera ni la última, luego es la de en medio.

Ese salto es el que merece la pena trabajar. Y se nota en el error típico: un niño que llama «abajo» a la balda de en medio porque no es la de arriba.

Conviene entonces hacer la pregunta al revés: «¿cuál es la de abajo del todo?». Con «del todo» añadido, la duda se resuelve sola.

La estantería tiene que parecerlo

En el dibujo, las baldas llevan los montantes de los lados. Sin ellos son tres filas de cosas y la palabra «estantería» no significa nada.

Parece un detalle de ilustración y no lo es: el nombre del mueble es parte de lo que se aprende, y sin la forma reconocible el vocabulario no se pega a nada.

Lo mismo con el color de la madera y el grosor de la balda. Cuanto más se parezca a la de casa, más fácil es traducir lo de la hoja a lo del salón.

La de casa es mejor

Cualquier estantería, armario o nevera de verdad es material mejor que una ficha, porque las cosas se pueden coger y cambiar de sitio.

Y da órdenes reales con consecuencia: «tráeme lo que está en la balda de arriba», «pon esto en la de en medio». Si se equivoca, la cosa acaba donde no es y se nota.

Colocar la compra es el ejercicio completo: cada cosa tiene su sitio, hay que decir dónde va y hay que llegar. Tres cuartos de hora de vocabulario espacial disfrazado de recado.

De arriba abajo, en orden

Cuando las tres posiciones están, el paso siguiente es nombrar todo el contenido en orden: lo de arriba de izquierda a derecha, después lo del medio, después lo de abajo.

Ese recorrido sistemático es el mismo que hace falta para leer un renglón, buscar en una lista y rellenar una hoja sin saltarse un ejercicio.

Y se puede cronometrar sin que se convierta en presión: «a ver cuánto tardas en decirme las nueve cosas por orden». A los cinco años eso divierte.

Cruzar dos direcciones

Después de arriba y abajo viene combinarlo con izquierda y derecha: lo que está arriba a la izquierda, lo que está abajo en el medio.

Ahí ya hay dos coordenadas, y es el paso directo a la cuadrícula de tres por tres y, más adelante, a las coordenadas con letras y números.

Conviene no meter las dos direcciones a la vez antes de que cada una esté sola. Un niño que duda con la derecha se pierde entero en cuanto se le pide «arriba a la derecha».

Las palabras que aparecen aquí

Balda, estante, altura, primero, último, siguiente. Son palabras que casi nunca se dicen en casa y que aparecen en las instrucciones del colegio sin previo aviso.

«El primero de la izquierda» tiene dos ideas juntas, orden y lado, y es exactamente la formulación que llevan muchos enunciados.

Merece la pena usarlas bien y no sustituirlas por señalar. Señalar resuelve el momento; decirlo construye el vocabulario que después hace falta cuando no hay nadie señalando.

Los errores que dicen algo

Si confunde arriba con abajo de forma consistente, casi siempre está copiando la posición desde su propio punto de vista y no desde el del dibujo. Se resuelve girando la hoja y volviendo a preguntar.

Si acierta arriba y abajo y falla en medio, es el salto de las tres baldas y se trabaja con objetos: tres cajas apiladas y una pelota que va cambiando de sitio.

Y si acierta todo pero muy despacio, no es un problema: la velocidad en estas cosas llega con el uso, no con la explicación.

El mismo ejercicio en la pantalla

Un menú, una lista de aplicaciones, la barra de un vídeo: todo está organizado arriba, abajo y en medio, y a los niños se les pide navegar por ahí desde muy pequeños.

Usar las palabras exactas cuando se les explica dónde tocar es gratis y enseña: «el botón de abajo a la derecha» en vez de «ahí».

Y sirve para lo mismo que la estantería: para que una instrucción hablada se pueda seguir sin que nadie tenga que señalar la pantalla con el dedo.

Adónde lleva

A la cuadrícula, primero de tres por tres y después con letras y números. Y de ahí, a un plano de verdad: el de un centro comercial, el de un museo, el asiento de un cine.

También a la escritura: el renglón tiene arriba y abajo, la hoja tiene margen, la fecha va en un sitio concreto. Todas esas instrucciones se apoyan en lo mismo.

Y a la lectura de tablas, donde una casilla se localiza por la fila y la columna. La estantería de tres baldas es la primera tabla de su vida.

A qué edad

A los tres años, dos baldas y las dos palabras, con objetos que se pueden mover.

A los cuatro y cinco, tres baldas y «en medio», y las órdenes de una sola posición. Es la edad de esta ficha.

De seis en adelante, cruzar con izquierda y derecha, nombrar el contenido en orden y las instrucciones de dos pasos: «coge lo de la balda de arriba y ponlo en la de abajo».

La estantería que se llena

Hay una versión activa que rinde más que rodear: dar cinco objetos y decir dónde va cada uno. «El vaso en la balda de arriba, la caja en la de en medio.»

Colocar es más difícil que reconocer, porque hay que traducir la palabra a una acción en vez de elegir entre opciones dibujadas.

Y admite la vuelta: que él dé las instrucciones y el adulto coloque, equivocándose de vez en cuando a propósito. Corregir a un mayor motiva mucho a los cinco años.

Antes y después de esto

Las palabras de sitio dentro de una frase están en las palabras que colocan, y el recorrido con método, en buscar por zonas.

Las preposiciones con escenas están en las palabras que dicen dónde. Y la mano derecha, en cuál es la mano derecha.

Cómo practicarlo jugando

Busca la casilla lleva la posición a una cuadrícula, que es el paso siguiente.

Lee y hazlo pide colocar objetos en el sitio que dice la consigna, y Encuentra el objeto entrena buscar con orden.

Lo mismo sin leer nada lo hace Izquierda y derecha, pensado para los de tres años: la consigna suena entera, el objeto se coloca encima, debajo o al lado del mueble, y en la segunda mitad del juego aparece la hoja de nueve casillas con sus esquinas y su centro.

Qué imprimir

Arriba y abajo en la estantería trae tres hojas, con dos y con tres baldas y una pregunta distinta en cada una.

Busca por la cuadrícula es el escalón siguiente, y Las preposiciones trabaja las palabras por escrito.

Lo esencial

  • Con dos baldas no hay nada que decidir; con tres aparece «en medio».
  • «¿Cuál es la de abajo del todo?» resuelve la duda del que llama abajo a la de en medio.
  • La estantería de casa es mejor material que la ficha, porque las cosas se mueven.
  • Cruzar arriba y abajo con izquierda y derecha va después, no a la vez.
  • Balda, primero, último y siguiente son palabras de instrucción escolar y casi nadie las dice en casa.

Para practicarlo jugando

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