Copiar es lo que más se hace en primero y lo que peor fama tiene: suena a
relleno, a tener callada a la clase. Y sin embargo hay una diferencia enorme
entre dos niños copiando la misma frase, y no se ve en el cuaderno sino en
cuántas veces levantan la vista.
El que mira, retiene tres palabras y escribe está haciendo un ejercicio
completo. El que mira una letra, escribe esa letra y vuelve a mirar está
dibujando signos, y podría copiar en chino con el mismo provecho.
Lo que entrena de verdad
Sostener texto en la cabeza. Entre mirar la frase y
escribirla hay un hueco, y lo que cabe en ese hueco es memoria de trabajo. Cuanto
más se retiene por vuelta, menos vueltas y más se entrena — está desarrollado en
Memoria de trabajo.
La ortografía por el ojo. Al copiar se ve la palabra entera y
bien escrita muchas veces. Buena parte de la ortografía española se guarda así,
por la imagen de la palabra, y no por reglas.
La mano. Escribir seguido cansa, y el aguante se construye
escribiendo. Copiar es la manera de escribir mucho sin tener además que decidir
qué escribir.
Lo tercero se puede preparar aparte, y conviene: Trazar letras trabaja el gesto de cada letra sin
la carga de retener nada, y una mano que ya tiene el trazo automático deja libre
la cabeza para lo demás.
Por qué salen las palabras pegadas
Es el fallo más común y casi nunca es descuido.
Al hablar, las palabras no se separan: «lacasaesalta» es exactamente lo que
suena. La separación es una convención de la escritura que hay que aprender, y
mientras no está aprendida el niño escribe lo que oye — contado con más detalle
en Separar las palabras al
escribir.
Al copiar aparece además un segundo motivo: si va letra a letra, no ve dónde
acaba una palabra. El espacio es información que solo existe si se mira la frase
entera.
El truco de siempre —apoyar un dedo en el papel después de cada palabra—
funciona bien y se abandona solo cuando deja de hacer falta. No hay que
insistir en él más de unas semanas.
Cómo se hace bien
Leer la frase entera en voz alta antes de escribir. Es el
único paso que separa copiar de dibujar signos, y es el que siempre se salta. Si
el niño ha leído «Hoy vamos al parque», ya sabe cuántas palabras hay y qué
significa; si no, va a ciegas.
Tapar el modelo al escribir cada palabra. Se mira, se tapa con
la mano, se escribe, se destapa para comprobar. Suena lento y es lo que convierte
el ejercicio en entrenamiento: obliga a retener.
Poco y bien. Tres frases bien hechas valen más que una hoja a
medias. Cuando la letra empieza a torcerse es que la mano se ha cansado, y seguir
solo consigue practicar la letra mala.
Comprobar él, no el adulto. Terminada la frase, que la compare
con el modelo y busque las diferencias él mismo. Encontrar el propio fallo enseña
diez veces más que oírlo.
Mayúsculas primero, minúsculas después
Las mayúsculas de imprenta son más fáciles: rectas, sin enlaces y sin la
diferencia entre alta y baja. Por eso las primeras frases para copiar suelen ir
en mayúsculas, y es una buena idea aunque en clase ya estén con la ligada.
El paso a minúsculas trae dos cosas nuevas a la vez: letras que suben y bajan
de la línea, y letras que se enlazan. Conviene no mezclarlo con frases largas —
mejor frases cortas mientras la letra es lo nuevo. Sobre cuál usar y cuándo, hay
más en Mayúsculas o
minúsculas.
Cuándo no es copiar lo que falla
Hay tres señales de que el problema está debajo y no en el ejercicio.
Si aprieta tanto que marca el papel, o si abandona a los cinco minutos
cualquier cosa de mesa, lo que falta es mano y se trabaja antes con plastilina,
recortar y trazos.
Si copia bien pero no entiende lo que ha copiado, lo que falta es lectura: está
descodificando letra a letra y no le queda cabeza para el significado.
Y si salta líneas o se pierde en el modelo constantemente, conviene probar con
una regla debajo de la línea que copia. Muchas veces basta con eso.
Copiar del encerado es otro ejercicio
Conviene distinguirlo, porque en primero se hacen las dos cosas y no piden lo
mismo ni fallan por lo mismo.
Copiar de una hoja que está sobre la mesa es cambiar la mirada unos
centímetros. Copiar del encerado obliga a mover la cabeza, encontrar otra vez el
sitio donde se quedó y volver — y ese «encontrar otra vez el sitio» es la parte
difícil, no la letra.
Un niño que copia perfectamente de una hoja y se pierde constantemente en el
encerado no tiene un problema de escritura. Tiene que retener más texto por
vuelta, porque cada vuelta le cuesta mucho más cara. Y eso mejora con la práctica
y con dos cosas prácticas: sentarse donde se vea bien y usar el dedo o una regla
para no perder la línea del cuaderno.
Si el asunto persiste ya avanzado el curso, vale la pena decírselo al tutor.
No para pedir nada especial, sino porque a veces la solución es tan simple como
cambiar de sitio en el aula.
Qué se copia y qué no
Hay una diferencia entre copiar una frase con sentido y copiar una lista.
La frase se puede leer, entender y retener entera; la lista de palabras
sueltas no da nada que retener, así que empuja a ir letra a letra — justo lo que
no interesa. Por eso, si se va a copiar en casa, mejor frases cortas que columnas
de palabras.
Y conviene que la frase diga algo que al niño le suene: «Mi gato duerme»
funciona mejor que «La mesa es marrón», por la misma razón por la que se recuerda
mejor lo que interesa. No hace falta que sea graciosa; basta con que no sea
ajena.
Sobre la longitud, la regla es sencilla: si no puede leerla de un vistazo, es
demasiado larga para copiarla por trozos, y volverá a la copia letra a letra sin
que nadie se dé cuenta.
Cómo practicarlo jugando
Trazar letras es la preparación: el gesto
de cada letra con el camino marcado, para que la mano no gaste atención cuando
llegue la frase.
Letra que falta trabaja la palabra
entera: hay que verla como una unidad para saber qué le falta, que es justo lo
contrario de ir letra a letra.
Y Dictado en cuadrícula entrena el
hueco entre oír y hacer, que es el mismo hueco que hay entre mirar y escribir. No
se parece a copiar y entrena lo mismo.
Qué imprimir
Copiar frases es el paso siguiente
a copiar palabras sueltas: frases enteras con su pauta, el modelo entero a la
izquierda y una copia punteada para repasar antes de escribirla solo. Las dos
primeras hojas van en mayúsculas y las dos últimas en minúscula, que es el orden
que menos cuesta.
Antes de eso, si las palabras sueltas todavía cuestan, Escribir sílabas y
palabras.
Y para la mano, Cenefas
para completar: son los movimientos continuos de los que está hecha la letra
ligada, sin tener que escribir nada.
Lo esencial
Copiar entrena sostener texto en la cabeza, guardar la ortografía por la
imagen de la palabra y aguantar escribiendo. Pero solo si se copia por trozos y
no letra a letra: la diferencia está en cuántas veces se levanta la vista. Leer
la frase entera antes de empezar es el paso que casi siempre se salta y el que lo
cambia todo. Y las palabras pegadas no son descuido: es que la separación es una
convención que hay que aprender, y el dedo en el papel la resuelve en unas
semanas.