Grafomotricidad

Cuando el trazo no empieza en un cruce

Por El equipo de Kodomi Club · 8 de septiembre de 2026 · 8 min

Cuando el trazo no empieza en un cruce

Más líneas y puntos que caen entre dos cruces. El método sigue siendo el mismo, pero ahora hay que fiarse un poco del ojo.

Mientras todos los puntos caen en cruces, copiar por cuadros es contar. En cuanto una línea empieza a media casilla, contar deja de bastar y hay que estimar mitades, que es un escalón distinto.

Y con más líneas, además, hay que decidir un orden. Completar figuras sobre cuadrícula se practica también en Simetría.

Contar y después estimar

Primero se localiza la casilla —eso sigue siendo contar— y después se decide en qué parte de ella cae el punto.

Separar los dos pasos es lo que hace que salga bien; hacerlo de un vistazo produce puntos desplazados.

Y la estimación es solo de mitades: si cae en el medio, en el medio. No hace falta más precisión.

Marcar el punto antes de trazar

Con más líneas, marcar todos los puntos primero y unirlos después es lo que evita la acumulación de errores.

Si cada trazo se dibuja según se localiza, un punto mal puesto arrastra los siguientes.

Es la misma idea que hacer el esqueleto antes de los detalles, aplicada a una figura de doce líneas.

Primero el contorno

El orden no es opcional aquí: la línea de fuera primero, después las divisiones grandes, y los detalles al final.

Con doce líneas y sin orden, la figura se desmonta a la mitad y hay que empezar de nuevo.

Decir el orden en voz alta antes de empezar es un minuto que ahorra diez.

Las líneas inclinadas

Una diagonal no sigue la cuadrícula, y por eso solo se puede controlar por sus dos extremos.

Marcar los dos puntos y unirlos de un tirón es la única manera de que salga recta.

Repasar encima de una diagonal torcida la hace más gruesa y más torcida, así que se borra y se repite.

Comparar al final

Las dos hojas juntas, y buscar la primera diferencia recorriendo la figura en el mismo orden en que se dibujó.

Casi siempre hay un punto mal, y a partir de él todo se desplaza. Encontrarlo es la parte útil.

Y no hay que rehacerlo: basta con saber dónde estuvo, porque la próxima figura se hará mejor.

Cuántas veces mirar el modelo

Al principio se mira después de cada trazo; con la práctica se pueden retener dos o tres.

Contar cuántas veces se mira en una figura y compararlo con la siguiente es una medida sencilla del progreso.

Y es exactamente lo que después hace que copiar del encerado deje de ser eterno.

No dibujar de memoria

En cuanto se reconoce que es una llave o un cohete, la tentación es dibujar la llave que uno tiene en la cabeza.

Ahí es donde el ejercicio se pierde, porque deja de mirarse el modelo.

Señalarlo cuando pasa —«esa parte no la has mirado»— es la corrección más útil de toda la hoja.

El lápiz y la goma

Lápiz blando y sin apretar, y goma cerca. Va a haber que corregir y eso es normal.

Un trazo hecho con fuerza no se borra bien y deja marca, y entonces la hoja se ensucia y desanima.

Trazar flojo primero y repasar al final, cuando ya está todo bien, es una técnica que se puede enseñar.

Cuando la mano se cansa

Doce líneas largas son bastante para una mano de ocho años. Parar y sacudirla es lo normal.

Forzar hasta el final produce trazo tembloroso y rechazo al ejercicio la próxima vez.

Mejor media figura bien hecha y el resto otro día que una entera hecha con prisa.

Dibujar uno propio

Inventar una figura con dos o tres puntos a media casilla y dársela a otro para que la copie.

Al diseñarla se ve enseguida qué hace que un modelo sea difícil, y eso es entender el ejercicio por dentro.

Y hay que decidir cuántas líneas ponerle, que es un problema de dosificación real.

Lo que prepara

El dibujo técnico y el dibujo del natural, donde hay que medir proporciones a ojo constantemente.

Y la escritura, donde las letras tampoco caen en cruces: hay que estimar alturas dentro de la pauta.

Esa estimación de mitades es la misma que decide si una t es más alta que una a.

Los errores típicos

Redondear los puntos intermedios al cruce más cercano, con lo que la figura se deforma.

Dibujar cada línea según se localiza, en vez de marcar todos los puntos primero.

Y repasar encima de un trazo torcido en lugar de borrarlo.

El papel también importa

Una cuadrícula impresa con líneas finas y grises se ve pero no compite con el trazo; con líneas oscuras, la figura se pierde.

Y si la casilla es pequeña, la mano se agarrota y el ojo se cansa a la tercera línea.

Merece la pena imprimir en tamaño grande aunque salgan menos figuras por hoja.

Trabajar de pie

Con figuras grandes va bien poner la hoja en una mesa alta o en un atril y dibujar de pie.

El brazo se mueve mejor, los trazos largos salen más rectos y se cansa menos la espalda.

Es un cambio pequeño que se nota sobre todo en niños que aprietan mucho el lápiz.

Guardar el modelo aparte

Recortar el modelo y ponerlo al lado, en vez de tenerlo en la misma hoja, obliga a mirar y volver.

Eso añade el paso de retener, que es lo que se quiere entrenar en el nivel difícil.

Y se puede alejar poco a poco: primero al lado, después al otro extremo de la mesa.

Qué edad

Figuras con todos los puntos en cruces, desde los seis o siete.

Figuras con dos o tres puntos a media casilla, a partir de los ocho.

Figuras con diagonales largas y muchos detalles, a los nueve o diez.

Cuando no sale

Si la figura se descuadra siempre, casi nunca es falta de habilidad: es falta de método.

Volver a las figuras fáciles y hacer dos con el orden dicho en voz alta lo arregla más rápido que insistir.

Y bajar de nivel una semana no es retroceder: es asentar.

Cuánto por sesión

Una figura, quince minutos, con la comparación final incluida.

No conviene encadenar dos: la segunda se hace con la mano cansada y sale peor, y eso desanima.

Una por semana, alternando con las fáciles, mantiene el nivel sin que se convierta en una tarea.

Antes y después de esto

El nivel anterior, con todos los puntos en cruces, está en copiar mirando y no de memoria. Y el control del lápiz que hace falta para los trazos largos, en sombrear sin salirse.

Cómo practicarlo jugando

Simetría pide completar una figura sobre cuadrícula, con el mismo control de puntos.

Busca la casilla entrena las coordenadas y Dictado en cuadrícula el trazo por instrucciones.

Qué imprimir

Copiar por cuadros difícil trae cuatro figuras con más líneas y puntos a media casilla, con las soluciones.

El nivel anterior es Copiar el dibujo por cuadros. Y para ampliar, Ampliar el dibujo al doble.

Lo esencial

  • Primero se localiza la casilla contando y después se estima en qué parte de ella cae el punto.
  • Con muchas líneas hay que marcar todos los puntos antes de trazar ninguna.
  • El contorno primero, después las divisiones grandes y los detalles al final.
  • Una diagonal solo se controla por sus dos extremos, y se traza de un tirón.
  • Si se descuadra siempre, es falta de método y no de habilidad: se baja de nivel una semana.

Para practicarlo jugando

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