A un niño al que se le pide copiar una casa le sale la suya de siempre, la que dibuja desde los cuatro años. Con una cuadrícula no puede: cada línea empieza y acaba en un cruce concreto que hay que localizar.
Ese es el ejercicio entero, y es el que enseña a mirar antes de dibujar. Moverse por filas y columnas se practica también en Busca la casilla.
Mirar dónde empieza cada línea
Antes de trazar, localizar el cruce de salida y el de llegada. Dos puntos, y después la línea entre ellos.
Dicho así parece obvio y no lo es: la mayoría empieza a dibujar y busca el final sobre la marcha.
Marcar los dos puntos con lápiz antes de unirlos es lo que hace que el trazo salga recto de una vez.
Empezar por el contorno
La línea de fuera primero, y los detalles después. Así la figura queda situada y todo lo demás se coloca dentro.
Quien empieza por la ventana de la casa acaba con una casa que no cabe alrededor.
Es el mismo orden que en cualquier dibujo, y aquí se puede exigir porque hay una cuadrícula que lo hace comprobable.
Contar en voz alta
«Desde el cruce tres, dos hacia abajo». Hablando no se salta ningún punto, porque el ritmo de la voz obliga a ir uno a uno.
Es el mismo truco que decir lo que se compara al buscar diferencias, y funciona por lo mismo.
Se abandona solo cuando el trazo se automatiza, así que no hay que preocuparse por quitarlo.
Las coordenadas del borde
Las cuadrículas llevan los números en el borde: eso permite decir «el punto cuatro, dos» y que el otro sepa cuál es.
Usarlos convierte el ejercicio en una conversación y hace visible el sistema de coordenadas.
Y es exactamente lo que después se usa en un mapa, en un gráfico y en una hoja de cálculo.
Cuando sale torcido
No se borra todo: se busca el primer trazo que está mal y se corrige desde ahí.
Localizar el propio error es la mitad del trabajo, y es lo que después sirve para revisar cualquier ejercicio.
Casi siempre es un solo punto mal contado, y encontrarlo enseña más que rehacerlo entero.
No hay que saber dibujar
Es la razón por la que funciona con niños que dicen que no saben. Aquí no se dibuja: se construye.
Todas las líneas son rectas entre dos puntos, y una regla puede ayudar si se quiere.
Y el resultado se parece al modelo, que para un niño que cree que no sabe dibujar es una novedad.
Lo que prepara
Escribir es controlar la mano dentro de un espacio con referencias, y eso es exactamente lo que se hace aquí.
El margen, la línea que no se tuerce, las letras del mismo tamaño: todo eso es orientación en el papel.
No sustituye a la caligrafía, pero es un apoyo que cansa mucho menos y que muchos niños aceptan mejor.
La b y la d
La confusión entre esas dos letras es de orientación espacial y no de lectura.
Contar casillas a la derecha y a la izquierda muchas veces asienta la diferencia entre los dos lados.
No lo arregla solo, pero es de las pocas cosas que ayudan de verdad.
Cuadrícula grande primero
Con casillas de un centímetro el trazo sale suelto; con las de medio, la mano se agarrota.
Empezar grande y bajar de tamaño según la mano se afina es el orden correcto, y no al revés.
El cuaderno de cuadrícula del colegio suele ser demasiado pequeño para esto a los seis años.
Comparar al final
Poner las dos hojas juntas y mirar en qué se diferencian, sin corregir nada.
El objetivo no es que salga idéntico: es que se vea dónde se desvió y por qué.
Y casi siempre hay una explicación concreta, que es lo que convierte el error en información.
Dibujar uno propio
Inventar una figura en la cuadrícula y dársela a otro para que la copie.
Al hacerla hay que decidir si cada línea empieza en un cruce o a media casilla, que es la decisión que la hace fácil o difícil.
Y ver a otro copiándola enseña qué hace que un modelo se entienda.
Los errores típicos
Contar los cruces en vez de las casillas, o al revés, que desplaza toda la figura.
Empezar en el cruce equivocado, con lo que la figura sale bien pero no cabe.
Y dibujar de memoria a partir de la mitad, en cuanto se reconoce qué es. Eso hay que señalarlo cuando pasa.
Guardar los hechos
Recortarlos y pegarlos en un cuaderno da una colección que crece.
Y permite comparar los de hace un mes con los de ahora y ver que el trazo es más firme.
Es de las pocas maneras de que un niño note su propio progreso en grafomotricidad.
Copiar es una habilidad
Copiar bien del encerado está entre las tareas que más se piden en el colegio y de las que menos se enseñan.
Y lo que falla no es la letra: es mirar, retener un trozo y escribirlo sin volver a mirar cada sílaba.
Este ejercicio trabaja esa cadena con dibujos, que es más agradecido que con texto.
Retener un trozo entero
Al principio se mira el modelo después de cada línea. Con la práctica se pueden retener dos o tres.
Ese aumento es medible: contar cuántas veces se mira el modelo en una figura y comparar con la siguiente.
Y es exactamente lo que después hace que copiar del encerado deje de ser eterno.
Con música o en silencio
Es un trabajo de precisión y el silencio ayuda, sobre todo las primeras veces.
Cuando el método ya está, se puede hacer con música de fondo sin que se resienta.
Notar esa diferencia es útil: hay tareas que aguantan ruido y otras que no.
Qué edad
Figuras de cuatro o cinco líneas en cuadrícula grande, desde los cinco o seis.
Figuras de ocho o diez líneas, a partir de los siete.
Figuras con trazos que no empiezan en un cruce, a los ocho o nueve.
Cuánto por sesión
Una figura, diez minutos. Son intensas porque no se puede desconectar en ningún trazo.
Dos si la primera ha salido bien y hay ganas; si ha costado, mejor parar.
Y va muy bien como calentamiento antes de escribir, porque coloca la mano y la atención a la vez.
Antes y después de esto
El otro ejercicio de cuadrícula, donde la figura aparece siguiendo instrucciones, está en el dictado en cuadrícula. Y por qué dibujar dos veces lo mismo es observación pura, en cuando un dibujo vale por dos.
Cómo practicarlo jugando
Busca la casilla entrena localizar un punto por sus coordenadas.
Simetría pide completar sobre cuadrícula y Dictado en cuadrícula trazar siguiendo instrucciones.
La memoria del sitio donde está cada cosa, la que ayuda a no perder el renglón, se practica en Colócalo de memoria.
Qué imprimir
Copiar el dibujo por cuadros trae cuatro figuras con su cuadrícula vacía al lado y las soluciones.
El paso siguiente es Ampliar el dibujo al doble. Y para el trazo libre, Trazos y líneas.
Lo esencial
- Cada línea empieza y acaba en un cruce: hay que localizar los dos puntos antes de trazar.
- Primero el contorno y después los detalles; al revés, la figura no cabe.
- Contar en voz alta impide saltarse puntos, y se abandona solo cuando ya no hace falta.
- Si sale torcido, se busca el primer trazo mal y se corrige desde ahí.
- Aquí no hace falta saber dibujar, y por eso funciona con quien cree que no sabe.