En un sudoku los números no se suman ni se comparan: solo tienen que ser distintos. Son etiquetas, y podrían ser colores o figuras sin que cambiara nada.
Decirlo en voz alta quita el miedo a los niños que creen que esto son matemáticas, y con figuras dibujadas se ve sin decirlo. El mismo tablero en pantalla está en Sudoku para niños.
Los símbolos son etiquetas
Un tres en un sudoku no significa tres cosas: significa «el tercero de los seis símbolos». Cambiarlo por un triángulo no altera ni una deducción.
Esa idea es difícil de explicar y trivial de mostrar, y por eso el tablero con figuras es una buena herramienta y no un adorno para pequeños.
Y de paso enseña algo general: un símbolo vale lo que se acuerde que valga.
Quién resuelve estos antes
Muchos niños que van flojos en cálculo son buenos en esto, porque no hace falta calcular nada.
Ver eso una vez cambia bastante lo que un niño cree de sí mismo respecto a las matemáticas.
Y no es un consuelo: la lógica de un sudoku es matemática de verdad, solo que sin aritmética.
El tablero de seis
Seis filas, seis columnas y bloques de dos por tres. Los bloques rectangulares descolocan al principio.
Conviene señalarlos con el dedo la primera vez y hacer notar que son rectángulos y no cuadrados.
Después de eso, el tablero de seis funciona exactamente como el de cuatro.
Fila, columna y bloque
Cada casilla pertenece a tres sitios y los tres mandan. Con muchas pistas basta mirar uno; con pocas hay que mirar los tres.
El gesto físico ayuda: un dedo recorriendo la fila y otro la columna, mientras se mira el bloque.
Enseñarlo señalando la primera vez es suficiente, y después se hace con la vista.
Dónde puede ir esta figura
La técnica que desbloquea es cambiar la pregunta: en vez de «¿qué va en esta casilla?», «¿dónde puede ir el triángulo en este bloque?».
Se recorren los bloques con un símbolo en la cabeza, mirando qué casillas quedan libres para él.
Muchas veces solo queda una, y esa casilla no habría salido por el otro camino.
A lápiz y con goma
Se toman decisiones que a veces hay que deshacer, y a rotulador eso significa tirar la hoja.
Las figuras van a contorno precisamente para poder dibujarlas y borrarlas.
Y se distinguen por la forma y no por el color, así que la hoja sirve también para quien no distingue bien los colores.
Dibujar las figuras bien
Hay un riesgo pequeño: que un triángulo mal hecho parezca otra cosa y confunda la propia deducción.
Conviene acordar cómo se dibuja cada una antes de empezar y hacer una de cada en el margen.
Es trabajo de mano y no estorba: al contrario, hace que la hoja sirva también de grafomotricidad.
Cuándo pasar a las cifras
Cuando un tablero de seis con figuras sale en menos de diez minutos y sin errores, dos veces seguidas.
El cambio a números no añade dificultad lógica: añade que se escriben más rápido, que es una ventaja.
Y conviene decirlo así, para que el paso no se viva como subir de nivel sino como cambiar de herramienta.
Comprobar antes de seguir
Si se pone una figura mal, el error no se nota hasta diez casillas después y entonces hay que deshacerlo todo.
Comprobar cada figura contra las tres reglas antes de pasar a la siguiente parece lento y sale a cuenta.
Es la misma disciplina que comprobar una operación, con la ventaja de que aquí el castigo es inmediato.
Nunca hace falta adivinar
Todos los sudokus bien hechos tienen solución única y se resuelven por deducción pura.
Decirlo cambia la actitud: si parece que hay que adivinar, es que falta mirar algo.
Y evita el hábito de rellenar al azar para ver qué pasa, que estropea el tablero entero.
Cuando se atasca
La ayuda que sirve no es dar una casilla: es decir en qué bloque mirar.
Dar una casilla resuelta quita el problema entero, porque cada casilla arrastra a las demás.
Y si el bloqueo es total, mejor empezar de nuevo con el tablero limpio que arreglar uno lleno de marcas dudosas.
Los errores típicos
Mirar solo la fila, que es lo que funciona en los fáciles y deja de funcionar aquí.
Olvidar el bloque, sobre todo porque es rectangular y no se ve tan claro como en el de cuatro.
Y dibujar dos figuras parecidas, que produce una contradicción falsa que no está en el tablero sino en el lápiz.
Empezar por el símbolo más repetido
Si el triángulo ya está en cuatro bloques, es el que más fácil sale en los dos que quedan.
Contar cuáles hay más antes de empezar orienta el trabajo y evita dar vueltas por el tablero.
Es la misma estrategia que en el sudoku de cifras, y aquí se ve mejor porque las figuras se distinguen de un vistazo.
Recortar los símbolos
Con niños que aún dibujan con esfuerzo, se pueden recortar treinta cuadraditos con las seis figuras y colocarlos.
El tablero se resuelve igual, se pueden mover y rectificar, y el trabajo manual deja de estorbar al razonamiento.
Es la misma idea que las figuras recortables de las tablas de doble entrada.
Qué edad
Sudokus de cuatro por cuatro con colores o figuras, desde los cuatro o cinco.
De seis por seis con figuras y muchas pistas, a partir de los seis o siete.
De seis por seis con pocas pistas, y el paso a las cifras, a los ocho o nueve.
Por qué merece la pena
Porque es de los pocos ejercicios donde equivocarse tiene consecuencia visible y comprobar tiene premio inmediato.
Y porque no pide saber nada previo, así que se puede empezar a cualquier edad sin haber estudiado.
Lo que se lleva —descartar, comprobar, aguantar— vale para todo lo demás.
Cuánto por sesión
Uno o dos tableros. Un sudoku terminado sin ayuda es una sesión completa.
Va bien como única tarea de una tarde cansada: pide atención pero no explicación.
Y mejor terminarlo en dos ratos que abandonarlo a la mitad.
Antes y después de esto
Por qué un sudoku sin cifras es lógica y no un juego de pequeños está en sudokus sin números. Y el salto de tablero, en del sudoku de cuatro al de seis.
Cómo practicarlo jugando
Sudoku para niños ofrece el mismo tablero con comprobación inmediata de cada casilla.
¿Qué figura es? afianza el nombre de las figuras y Busca la casilla el movimiento por filas y columnas.
Qué imprimir
Sudoku de figuras de seis trae seis tableros con figuras en lugar de cifras, con soluciones.
Para empezar, Sudoku de figuras de cuatro por cuatro. Y el mismo tablero con cifras, Sudoku de seis.
Lo esencial
- En un sudoku los símbolos son etiquetas: no se suman ni se comparan, solo tienen que ser distintos.
- Muchos niños flojos en cálculo resuelven estos antes, y verlo cambia lo que creen de sí mismos.
- Los bloques del tablero de seis son rectangulares, y conviene señalarlos la primera vez.
- La técnica que desbloquea es preguntar dónde puede ir una figura, no qué va en una casilla.
- Se pasa a las cifras cuando el tablero con figuras sale limpio dos veces seguidas.