Pasar de cien a mil no añadió ninguna regla nueva, y pasar de mil a diez mil tampoco. Cada cifra vale diez veces más que la de su derecha, y eso ya estaba.
Lo que cambia es la carga: hay que leer cuatro cifras seguidas sin perderse, sostenerlas para comparar y escribirlas cuando alguien las dice. La lectura de los números la mantiene Repasar números; aquí hay una cifra más.
Leerlos en dos trozos
La técnica que resuelve casi todo: se parte el número por delante de las tres últimas cifras. 4 128 se lee «cuatro mil» y «ciento veintiocho».
Con esa partición, un número de cuatro cifras se convierte en dos cosas que ya se saben leer. Y esa misma partición es la que después funciona con seis cifras.
Conviene marcarla con un espacio pequeño al escribir, como se hace en español: 4 128 y no 4128. Ayuda a leerlo y es lo correcto.
El cero que no se oye
«Cuatro mil ocho» son 4 008, no 48. Es el error más común al escribir un número dictado, y tiene su lógica: los ceros no se dicen.
La defensa es contar posiciones antes de escribir: si es de miles, tiene cuatro cifras, punto. Si al escribirlo salen tres, falta un cero en alguna parte.
Conviene meter a propósito números con ceros intercalados —3 070, 5 002— porque son los que se fallan y los que casi nunca aparecen en los ejercicios.
Descomponer en voz alta
4 128 son cuatro millares, una centena, dos decenas y ocho unidades. Dicho así, la cifra deja de ser una tira de números.
Y sirve para algo concreto: si se sabe que el 4 vale cuatro mil, no se confunde con el 4 de 1 428. Esa es la idea entera del valor posicional.
Es un ejercicio de treinta segundos que conviene hacer con cualquier número que aparezca: un precio, una matrícula, la página de un libro.
Comparar es la primera cifra
La regla no cambia: se mira la primera cifra y solo si empatan se pasa a la siguiente. Con cuatro cifras hay una posición más donde empatar y nada más.
Lo que sí cambia es un caso nuevo: un número de cuatro cifras siempre es mayor que uno de tres, y eso se decide contando cifras, sin mirar ninguna.
Conviene decirlo, porque muchos niños comparan 987 con 1 002 mirando el 9 y el 1.
Dónde aparecen de verdad
Los años, los precios de las cosas caras, los kilómetros de un coche, las páginas de un libro gordo, los habitantes de un pueblo.
Leer un año en voz alta es de los usos más frecuentes y tiene su peculiaridad: 1998 se dice «mil novecientos noventa y ocho», no «diecinueve noventa y ocho».
Señalar números grandes que aparezcan y pedir que los lea convierte cualquier trayecto en un ejercicio de treinta segundos.
Sumar y restar sin cambiar nada
El procedimiento en columna es exactamente el mismo: unidades bajo unidades y llevada arriba. Solo hay una columna más.
Por eso, si las sumas de tres cifras salen, las de cuatro salen también. Y si fallan, el problema no son los millares: es la llevada.
Conviene decirlo así antes de empezar, porque un número más largo asusta más de lo que cuesta.
Mirar el signo
En una hoja donde se mezclan sumas y restas, el error más frecuente no es calcular mal: es haber empezado a sumar una resta porque la anterior era una suma.
La costumbre que lo evita es mirar el signo antes que los números, siempre, aunque parezca obvio.
Y las hojas mezcladas son mejores que las de una sola operación justamente por eso: obligan a decidir en cada cuenta.
Estimar antes
4 128 más 3 090 son unos siete mil. Redondear a millares y sumar de cabeza cuesta un segundo.
Con números grandes esa comprobación vale más que nunca, porque un error de una cifra cambia el resultado en miles y no se nota mirando.
Y es lo único que protege de los errores de tecleo cuando más adelante se use una calculadora.
Redondear a la unidad que toca
A veces conviene redondear a millares, a veces a centenas. La regla es sencilla: se mira la cifra siguiente a la posición donde se redondea, y si es cinco o más se sube.
Lo que hay que decidir antes es a qué se redondea, y eso depende de para qué. Para estimar una suma de miles, a millares; para comprobar una resta de centenas, a centenas.
Practicarlo con precios reales de una tienda es lo más natural: «esto son unos veinte euros», «esto unos mil».
La recta numérica sigue sirviendo
Colocar 4 128 en una recta que va de 0 a 10 000 con marcas cada mil obliga a estimar entre qué dos marcas cae y en qué punto.
Es la manera más rápida de que un número grande deje de ser una tira de cifras y pase a ser un sitio.
Y prepara la lectura de gráficos y escalas, donde todo el rato hay que situar un valor entre dos marcas.
Contar de mil en mil
Suena a poco y hace falta: mil, dos mil, tres mil. Y después de cien en cien desde un número que no sea redondo: 3 400, 3 500, 3 600.
Esa segunda serie es la que cuesta, porque hay que cambiar de millar a mitad: 3 900, 4 000, 4 100.
Se hace hablando, en dos minutos, y arregla la mayoría de los líos con los cambios de millar.
Cuánto por sesión
Veinte cuentas, que es una hoja. Con cuatro cifras cada una lleva su tiempo y veinte ya es un rato largo.
Conviene mezclar: unas de leer y escribir números, otras de comparar y otras de calcular. Tres tipos en la misma sesión cansan menos que veinte cuentas iguales.
Y conviene que la sesión empiece con algo hablado —contar de cien en cien— antes de coger el lápiz.
Qué edad
Hasta mil, a los siete u ocho. Hasta diez mil, a los ocho o nueve.
Leer y escribir números con ceros intercalados, a los ocho. Y sumar y restar con cuatro cifras, cuando la llevada de tres cifras esté sólida.
Si algo falla a los nueve, casi nunca son los millares: es la llevada o el valor posicional, y se arregla con números más pequeños.
Antes y después de esto
El escalón anterior, con los cientos, está en el artículo sobre las centenas. Y cuándo conviene calcular de cabeza y cuándo coger el lápiz, en de cabeza o en papel.
Cómo practicarlo jugando
Repasar números mantiene automática la lectura, que es lo primero que hace falta con cuatro cifras.
Descompón el número trabaja el valor posicional y Mayor, menor o igual la comparación por posiciones.
Qué imprimir
Sumas y restas hasta 10 000 son sesenta cuentas mezcladas, para que haya que mirar el signo antes de calcular.
Para el escalón anterior, Números hasta 1000. Y para la colocación, Sumas y restas en columna.
Lo esencial
- Se leen en dos trozos: «cuatro mil» y «ciento veintiocho». Esa partición sirve también con seis cifras.
- «Cuatro mil ocho» son 4 008: los ceros no se oyen y por eso se pierden al escribir.
- Un número de cuatro cifras siempre es mayor que uno de tres, y eso se decide contando cifras.
- El procedimiento de sumar y restar no cambia: solo hay una columna más.
- Estimar redondeando a millares cuesta un segundo y detecta los errores de una cifra.