Cálculo y matemáticas

Los números romanos

Por El equipo de Kodomi Club · 7 de septiembre de 2026 · 8 min · actualizado el 14 de septiembre de 2026

Los números romanos

No son una curiosidad de museo: están en los siglos, en los capítulos y en los reyes. Y obligan a descomponer el número antes de escribirlo.

Los números romanos parecen una curiosidad de museo y no lo son: están en los siglos de cualquier libro de historia, en los capítulos, en los nombres de los reyes y en algunos relojes de pared. Un niño que no los lee se pierde información que tiene delante.

Y tienen un beneficio escondido que compensa el esfuerzo: para escribir 48 en romanos hay que ver primero que son 40 y 8. Eso es descomponer un número, que es exactamente lo que sostiene el cálculo mental. Descomponer se practica también en Descompón el número.

Solo hacen falta cinco letras

Hasta el cien se necesitan I, V, X, L y C. Cinco símbolos, y con ellos se escribe cualquier número de dos cifras.

I es uno, V cinco, X diez, L cincuenta, C cien. Conviene aprenderlas en ese orden y no todas de golpe: primero I, V y X, que cubren hasta el treinta y nueve.

M y D se pueden dejar para más adelante. No aparecen en casi nada de lo que un niño lee, salvo en la fecha de algún edificio.

Se suman las letras

La primera regla es la fácil: XII son diez más uno más uno, doce. Las letras se leen de izquierda a derecha y se van sumando.

Por eso los números romanos se escriben siempre de mayor a menor: primero las centenas, después las decenas, después las unidades. XXVII, no VIIXX.

Ese orden no es un capricho: es lo que hace que la suma funcione y que la resta se note. Escribirlo desordenado rompe las dos reglas siguientes.

La pequeña delante resta

IV son cuatro, no seis. Cuando una letra menor va delante de una mayor, se resta. IX son nueve, XL cuarenta, XC noventa.

Es la regla que más cuesta, y ayuda decirla como una excepción con lista cerrada: solo hay seis casos, IV, IX, XL, XC, CD y CM. No hay más.

Aprenderse esos seis de memoria es más rápido y más fiable que razonar la regla cada vez, y de paso quita los inventos tipo IL para 49.

Tres veces como mucho

No se repite una letra más de tres veces seguidas. Cuarenta no es XXXX, es XL. Nueve no es VIIII, es IX.

Esa regla es la que obliga a usar la resta, y por eso las dos van juntas: si no se pudiera repetir solo tres veces, la resta no haría falta.

Y hay letras que no se repiten nunca: V, L y D. Nadie escribe VV, porque eso es X.

Cómo se escribe un número paso a paso

Se descompone primero: 68 son 50 + 10 + 5 + 3. Después se escribe cada trozo: L, X, V, III. Resultado, LXVIII.

Escribir la descomposición en el margen antes de traducir es lo que hace que salga bien. Intentarlo de cabeza produce errores en cuanto se pasa del treinta.

Y conviene comprobar al revés: leer lo escrito sumando las letras y ver si da el número de partida. Dos minutos que ahorran la corrección.

Los números que más se consultan hasta el cien, con la cuenta que hay detrás de cada uno:

Números romanos del 1 al 100: equivalencias y cómo se forman
NúmeroEn romanosCómo se forma
1Iuna letra
4IV5 − 1
5Vuna letra
9IX10 − 1
10Xuna letra
40XL50 − 10
42XLII40 + 1 + 1
49XLIX40 + 9
50Luna letra
68LXVIII50 + 10 + 5 + 3
90XC100 − 10
100Cuna letra

Cómo se lee uno escrito

Se mira por parejas de izquierda a derecha. Si la letra es mayor o igual que la siguiente, se suma; si es menor, se resta junto con la siguiente.

XLII: X es menor que L, así que XL son 40. Después I, I: dos. Total, 42.

Explicarlo con el dedo señalando pares funciona mejor que la regla dicha entera. Después de cinco ejemplos el niño lo hace solo.

Dónde se ven de verdad

En los siglos: siglo XX, siglo XXI. Es el uso más frecuente y el que más se necesita para entender un libro de historia.

En los reyes y los papas: Felipe VI, Carlos III. En los capítulos de un libro. En los tomos de una enciclopedia.

Y en las fachadas de edificios antiguos, donde está el año de construcción. Buscar uno por la calle y descifrarlo entre dos es una tarde bien empleada.

El reloj y el cuatro raro

Muchos relojes de agujas ponen IIII en lugar de IV, y eso desconcierta a quien acaba de aprender la regla.

No es un error: es una costumbre de relojería, y se cree que se hace por simetría con el VIII del otro lado de la esfera.

Contarlo es útil porque enseña algo más general: las reglas de escritura han cambiado con el tiempo y no siempre se aplicaron igual.

Por qué no se puede calcular con ellos

Sumar en romanos es incómodo y multiplicar es casi imposible. No hay cero y no hay valor posicional, así que no se pueden poner en columna.

Ese es el motivo por el que el mundo cambió a las cifras que usamos, que vinieron de la India a través de los árabes.

Decirlo hace que el sistema decimal deje de parecer obvio: es un invento, y uno de los mejores que existen.

El cero que no está

En romano no hay manera de escribir el cero, sencillamente porque no lo necesitaban: era un sistema para anotar cantidades, no para calcular.

Eso explica también por qué no hay números negativos ni decimales.

Y sirve para hablar del cero de nuestro sistema, que no es «nada» sino un hueco marcado: el que distingue 105 de 15.

Los errores más comunes

Escribir IIII o VIIII: se corrige recordando la regla de las tres repeticiones.

Inventar restas que no existen, como IL para 49. La lista de seis casos lo evita: 49 es XLIX, cuarenta y nueve escritos por separado.

Y desordenar las letras. Si se escribe de mayor a menor por bloques, casi todos los errores desaparecen solos.

Qué edad

Reconocer I, V y X y leer números pequeños, desde los siete u ocho. Es casi un juego de símbolos.

Escribir hasta el cien con las tres reglas, a partir de los ocho o nueve, cuando la descomposición en decenas y unidades está firme.

Los millares y las fechas largas, a los diez. Antes no hace falta y solo añade letras que no se usan.

Cómo practicarlo sin fichas

Con la edad de cada uno de la casa escrita en romanos en un papel. Con el día del mes. Con el número del portal.

Poniendo el capítulo de un libro que se esté leyendo y comprobando si coincide.

Y con un juego rápido: uno escribe un número en romanos y el otro lo dice en voz alta, alternando quién escribe. Cinco minutos y suficiente.

Cuánto por sesión

Diez minutos y no más. Es memoria de símbolos y satura rápido.

Mejor tres sesiones cortas en una semana que una larga: entre una y otra, el cerebro coloca las letras.

Y siempre con algo real de por medio —un siglo, un rey, una fecha— para que no se quede en un ejercicio de traducir por traducir.

Antes y después de esto

Descomponer un número en decenas y unidades, que es lo que hay que hacer antes de traducirlo, está en decenas y unidades. Y para qué sirven de verdad los siglos escritos así, en la historia: cómo se sabe lo que pasó antes.

Cómo practicarlo jugando

Descompón el número entrena justo el paso previo: ver que 68 son 50, 10, 5 y 3.

El número que falta y Repasar los números afianzan la lectura de cifras, que es con lo que se compara.

Qué imprimir

Números romanos trae la tabla de equivalencias, las tres reglas y ejercicios en los dos sentidos, con soluciones.

Cuando eso salga solo, Números romanos difíciles. Y para reforzar la descomposición, Números hasta 1000.

Lo esencial

  • Hasta el cien solo hacen falta cinco letras: I, V, X, L y C.
  • Se suman de izquierda a derecha y se escriben siempre de mayor a menor.
  • Solo hay seis restas posibles: IV, IX, XL, XC, CD y CM. Aprenderlas de memoria evita los inventos.
  • Ninguna letra se repite más de tres veces, y V, L y D no se repiten nunca.
  • Escribir la descomposición en el margen antes de traducir es lo que hace que salga bien.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

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