Cuando las tres reglas están cogidas, los números romanos dejan de ser un ejercicio y pasan a ser lectura. Y el sitio donde más aparecen es el más resbaladizo de todos: los siglos.
Porque el siglo XX no son los años 2000: son los años 1900. Es una trampa que descoloca a los adultos también, y se resuelve con una frase que conviene decir pronto. Comparar y ordenar números lo trabaja Mayor, menor o igual, y hace falta para colocar los siglos en su sitio.
Por qué el siglo XX son los mil novecientos
Porque no hubo año cero. El primer siglo son los años 1 al 100, el segundo del 101 al 200, y así siempre con un desfase de uno.
La regla práctica que funciona: se coge el año, se le quitan las dos últimas cifras y se suma uno. 1975 → 19 + 1 = siglo XX.
Y al revés: siglo XVIII son los años 1700. Se resta uno al número del siglo y se le ponen dos ceros.
El caso del año redondo
El año 1900 pertenece al siglo XIX, no al XX. Es el único caso donde la regla del más uno falla y conviene mencionarlo.
La razón es la misma: los siglos acaban en los años terminados en dos ceros, no empiezan en ellos.
No hace falta insistir mucho. Basta con que sepa que existe la excepción para que no se quede bloqueado si aparece.
Con la regla y la excepción a la vista, los siglos que más salen en los libros:
Los siglos en números romanos: qué años abarca cada uno
| Siglo | Años | Ejemplo |
| I | del 1 al 100 | el año 50 |
| X | del 901 al 1000 | el año 1000, redondo, aún es del X |
| XV | del 1401 al 1500 | 1492: 14 + 1 |
| XVI | del 1501 al 1600 | 1556: 15 + 1 |
| XVIII | del 1701 al 1800 | 1789: 17 + 1 |
| XIX | del 1801 al 1900 | 1900, redondo, aún es del XIX |
| XX | del 1901 al 2000 | 1975: 19 + 1 |
| XXI | del 2001 al 2100 | 2026: 20 + 1 |
Los reyes y el mismo nombre
Felipe II, Felipe III, Felipe IV. El número no es un apellido: dice cuántos reyes con ese nombre ha habido antes en el mismo sitio.
Por eso el mismo nombre y número puede existir en varios países y ser gente distinta. Isabel II de España e Isabel II de Inglaterra no tienen nada que ver.
Es una convención que se entiende bien a los ocho años y que después ayuda a leer cualquier cosa de historia sin tropezar.
El primero no lleva número
Al primer rey de un nombre no se le llama «primero» hasta que aparece el segundo. Antes es simplemente Carlos, o Felipe.
Eso pasa también en otras cosas: la primera guerra mundial no se llamó así hasta que hubo una segunda.
Contarlo es útil porque enseña que los nombres se ponen después, mirando hacia atrás, y no siempre desde el principio.
Ordenar siglos es ordenar números
Preguntar si el siglo XIV fue antes o después que el XVII es un ejercicio de comparación disfrazado. Y muchos niños lo fallan porque no traducen a cifras.
El método: traducir los dos a números normales, comparar y volver. XIV es 14, XVII es 17, así que el XIV fue antes.
Traducir siempre antes de comparar es la costumbre que evita el error, y no cuesta nada.
Una línea del tiempo en la pared
Un papel largo con los siglos marcados y las cosas que se van estudiando pegadas encima. Es la manera de que los números romanos dejen de flotar.
Poner también la fecha de nacimiento de la familia, y la del abuelo, hace que la línea empiece en algo conocido.
Y se ve de golpe algo que en un libro no se ve: cuánto tiempo hay entre dos cosas que en el índice están en páginas seguidas.
Los capítulos y los tomos
Muchos libros numeran los capítulos en romanos, sobre todo los clásicos. Un niño que no los lee no sabe por dónde va.
Es la ocasión perfecta para practicar sin ficha: al abrir el libro, decir en voz alta el número del capítulo.
Y si el libro tiene tomos, lo mismo. Es lectura real, que es lo que hace que se retenga.
Las fechas de los edificios
En muchas fachadas antiguas hay un año en romanos, y descifrarlo es un juego de calle que engancha.
Suelen ser largos —MDCCCXLII— y ahí aparecen la M y la D, que hasta ahora no hacían falta.
Conviene llevarlo apuntado y traducirlo en casa con calma. De pie en la acera y con prisa no sale.
Los Juegos Olímpicos y otros usos
Las ediciones de los Juegos van en romanos, igual que algunos congresos y festivales.
Es un uso que aparece en televisión y en la calle, así que sirve para reconocerlos en contexto.
Y da pie a una cuenta bonita: si se celebran cada cuatro años, saber el número de la edición permite calcular el año.
Cuando el número es grande
A partir del cuatrocientos aparecen CD y CM, que son las dos restas que quedan. Con eso ya se puede leer cualquier año.
MCM es 1900, MM es 2000. Reconocer esos bloques de un vistazo acelera mucho la lectura de fechas.
No hace falta memorizar números largos: hace falta partirlos en bloques de millares, centenas, decenas y unidades.
Los errores al leer siglos
Decir que el siglo XIX son los años 1900 es el error número uno, y viene de leer el número tal cual.
El segundo es confundir XIX con XXI, que se parecen mucho escritos. Leer despacio letra a letra lo evita.
Y el tercero es no traducir antes de comparar, que produce respuestas al azar en cuanto hay que ordenar tres siglos.
Qué edad
Leer siglos y reyes en un texto, desde los ocho o nueve, cuando las tres reglas ya están.
La regla del más uno y el desfase de los siglos, a partir de los nueve, porque necesita entender que no hubo año cero.
Las fechas largas de fachada, a los diez, cuando M y D no asustan.
Del siglo a la generación
Un siglo son cien años y eso, dicho así, no significa nada a los nueve. Contado en abuelos, sí: el bisabuelo nació hace unos cien años.
Poner en la línea del tiempo el año de nacimiento de tres generaciones de la familia convierte el siglo en una distancia que se puede sentir.
Y hace aparecer una pregunta que engancha: cuántas vidas encadenadas hay entre hoy y el año en que se construyó la iglesia del pueblo.
Cuánto por sesión
Es material de aplicación, no de estudio: se practica al leer, al ver una fachada, al abrir un libro.
Una hoja de traducir de vez en cuando basta para mantenerlo. Diez minutos cada dos semanas.
Lo que de verdad lo consolida es la línea del tiempo en la pared, porque está a la vista todos los días sin pedir nada a cambio.
Antes y después de esto
Las tres reglas de escritura, con la tabla de letras, están en los números romanos. Y cómo se ordena lo que pasó hace mucho, en la historia: cómo se sabe lo que pasó antes.
Cómo practicarlo jugando
¿Cuánto tiempo ha pasado? trabaja las distancias en el tiempo, que es lo que una línea de siglos representa.
Mayor, menor o igual entrena comparar números, y Descompón el número el corte en bloques que pide una fecha larga.
Qué imprimir
Números romanos difíciles llega hasta el cien mezclando los dos sentidos, con las soluciones para corregir.
Si aún no están las tres reglas, primero Números romanos. Y para situar los siglos en el tiempo, Leer el calendario.
Lo esencial
- El siglo XX son los años 1900: se quitan las dos últimas cifras del año y se suma uno.
- El año acabado en dos ceros pertenece al siglo anterior; es la única excepción.
- El número de un rey dice cuántos hubo antes con ese nombre, y solo se pone cuando aparece el segundo.
- Para comparar dos siglos hay que traducirlos a cifras primero; hacerlo de cabeza produce errores.
- Una línea del tiempo en la pared es lo que hace que los siglos dejen de flotar.