Cálculo y matemáticas

Cómo se llama cada figura

Por El equipo de Kodomi Club · 7 de septiembre de 2026 · 8 min · actualizado el 14 de septiembre de 2026

Cómo se llama cada figura

Círculo, cuadrado y triángulo se aprenden solos. A partir del cuarto lado hace falta contar, y ahí es donde se para casi todo el mundo.

Un niño de cinco años dice «círculo», «cuadrado» y «triángulo» sin dudar. Le enseñas un rombo y dice «cuadrado torcido». Un trapecio no tiene nombre para él, y un heptágono tampoco lo tendrá a los diez si nadie se lo pone.

El salto no es de vista: es de método. Las tres primeras figuras se reconocen por su aspecto entero, como se reconoce una cara. A partir de la cuarta hay que contar lados, y contar lados es otra cosa. Reconocer formas de un vistazo lo trabaja ¿Qué figura es?, y es el escalón previo a este.

El nombre está en el número de lados

Triángulo, tres. Cuadrilátero, cuatro. Pentágono, cinco. Hexágono, seis. Los nombres griegos no son un adorno: llevan el número dentro, y quien lo sabe no tiene que memorizar la lista.

Decirlo una sola vez cambia el trabajo. «Penta es cinco, como el pentagrama de la música. Hexa es seis». Con eso, un octágono no hay que aprenderlo: se deduce.

Y funciona hacia atrás: viendo una figura de siete lados y sabiendo que hepta es siete, el nombre aparece sin haberlo visto nunca.

Estas son las figuras planas que aparecen en primaria, con lo que hay que contar o mirar en cada una:

Las figuras planas: nombre, número de lados y vértices
FiguraLadosVérticesCómo reconocerla
triángulo33tri-: tres
cuadrado44lados iguales y ángulos rectos
rectángulo44ángulos rectos, lados iguales dos a dos
rombo44lados iguales, dos ángulos agudos y dos obtusos
trapecio44solo dos lados paralelos
pentágono55penta-: cinco
hexágono66hexa-: seis
heptágono77hepta-: siete
octágono88octo-: ocho
círculo00centro, radio y diámetro

Contar los lados sin perderse

Con seis o más lados se cuenta dos veces y sale distinto, casi siempre porque se empieza sin marcar por dónde.

El remedio es de lápiz: se pone un punto en un vértice y se cuenta desde ahí dando la vuelta entera hasta volver al punto. Es la misma técnica de contar objetos de una fila sin repetir.

Contar lados y contar vértices da el mismo número, y comprobarlo por los dos caminos es una manera barata de verificar sin preguntar a nadie.

El cuadrado es un rectángulo

Es la frase que descoloca a un niño de ocho años y merece decírsela: un cuadrado es un rectángulo con los cuatro lados iguales. No son dos familias, es una dentro de otra.

Lo mismo con el rombo, que es un cuadrilátero con los cuatro lados iguales pero sin ángulos rectos. Y el cuadrado también cumple eso, así que es rombo y rectángulo a la vez.

No hace falta cerrar el tema; hace falta que exista. Que unas cosas sean casos particulares de otras es una idea que después vale para los números, para los animales y para las palabras.

El rombo y el cuadrado girado

El error clásico: se dibuja un cuadrado apoyado en un vértice y el niño dice «rombo». No lo es. Un cuadrado sigue siendo un cuadrado aunque esté de pie sobre una punta.

Girar la hoja resuelve la duda en un segundo, y es un gesto que conviene enseñar porque después sirve para muchas cosas.

Lo que distingue al rombo de verdad no es la inclinación, son los ángulos: dos agudos y dos obtusos. Ahí está la diferencia y no en cómo esté puesto en el papel.

El trapecio, el que nadie recuerda

Un trapecio tiene cuatro lados y solo dos paralelos. Es la figura que más se olvida porque no se parece a nada de la casa.

Pero está en todas partes en cuanto se busca: un tejado a dos aguas visto de frente, una maceta, la falda de una lámpara, el hueco entre dos escalones.

Buscarlo por la calle una tarde lo fija mejor que copiarlo diez veces. Lo que hace que un nombre se quede es haberlo usado para señalar algo real.

El círculo no tiene lados

Es la excepción y conviene decirla en voz alta: el círculo no tiene lados ni vértices. No es que tenga muchos, es que no tiene ninguno.

Lo que tiene son centro, radio y diámetro, tres palabras que se aprenden con un plato y una regla en cinco minutos.

El diámetro es el doble del radio, y comprobarlo midiendo dos o tres cosas redondas de casa es la primera relación matemática que un niño verifica él solo.

Dibujar una figura es entenderla

Reconocerla es una cosa; dibujarla, otra bastante más difícil. Un hexágono a mano alzada sale mal la primera vez y eso está bien, porque obliga a mirar cuánto mide cada lado.

Con papel cuadriculado sale mucho mejor, y no es hacer trampa: las casillas son la regla que todavía no sabe usar.

El objetivo no es un dibujo bonito sino un dibujo con el número de lados correcto. Eso es lo único que se corrige.

Las figuras que están en las cosas

Una señal de stop es un octágono, la mayoría de las señales de peligro son triángulos, y las de prohibido son círculos. La forma no es casual: se distinguen a lo lejos aunque no se lea nada.

Un panal de abejas está hecho de hexágonos porque es la manera de llenar un espacio sin dejar huecos y con menos cera.

Contar cuántas figuras distintas hay en una habitación es un juego de cinco minutos que deja más que una hoja entera de definiciones.

Recortar y componer

Dos triángulos iguales hacen un cuadrado o un rombo según cómo se junten. Seis triángulos hacen un hexágono. Un cuadrado partido por la diagonal da dos triángulos.

Componer y descomponer figuras es lo que después permite calcular áreas raras partiéndolas en trozos conocidos, y se puede empezar años antes con tijeras.

El tangram es la versión clásica de esto y funciona porque las siete piezas obligan a probar, girar y descartar.

Cuántos lados y cuántas esquinas

En una figura plana coinciden, pero preguntar las dos cosas por separado tiene sentido: el niño que solo cuenta lados no mira los vértices, y los vértices son los que después llevan a los ángulos.

Señalar cada esquina con el dedo mientras se cuenta hace visible que son puntos y no trozos.

Y prepara el paso a los cuerpos: un cubo tiene caras, aristas y vértices, tres cosas distintas que en el plano se confundían.

Del plano al espacio

Cuando las figuras planas están cogidas, aparecen las de tres dimensiones: cubo, esfera, cilindro, cono, pirámide. Y la relación es directa —una caja de zapatos tiene caras rectangulares.

Buscar en casa un objeto de cada tipo lleva diez minutos y funciona: la lata es un cilindro, el gorro de fiesta un cono, la pelota una esfera.

No hace falta más a esta edad. Basta con que las palabras existan y estén asociadas a algo que se puede coger.

Los errores que no son errores

Llamar «bola» a la esfera o «caja» al cubo no es un fallo: es vocabulario cotidiano. El nombre matemático se añade, no sustituye al de casa.

Confundir rombo y romboide, o trapecio y trapezoide, tampoco importa a los ocho años. Son distinciones de manual que no cambian nada de lo que el niño puede hacer.

Lo que sí conviene corregir es contar mal los lados, porque eso es contar y no geometría, y contar mal se arrastra a todo lo demás.

Cuándo toca cada figura

Círculo, cuadrado y triángulo desde los tres años, con objetos y no con dibujos. Rectángulo y óvalo hacia los cuatro o cinco.

Rombo, trapecio, pentágono y hexágono a partir de los seis, cuando ya se cuenta bien hasta diez y contar lados no es un problema en sí mismo.

Heptágono, octágono y los cuerpos, a los siete u ocho. Antes se pueden nombrar, pero no se retienen sin el método de contar lados.

Un juego de adivinar figuras

Uno piensa una figura y el otro pregunta cosas que se contesten con sí o no: «¿tiene lados rectos?», «¿tiene más de cuatro?», «¿son todos iguales?».

Obliga a usar las propiedades en vez del nombre, que es exactamente lo que hace falta para no confundirlas.

Y enseña de paso a preguntar bien: la pregunta que descarta la mitad vale por tres que descartan una.

Cuánto y cada cuánto

Diez minutos, con una figura nueva por sesión como mucho. Meter cinco nombres el mismo día garantiza que no quede ninguno.

Lo que fija de verdad es volver a la misma figura tres días después y pedir que la señale entre otras, no que la recite.

Y buscarla en la calle. Una figura vista en una señal de tráfico se recuerda un año; una figura vista en una ficha, hasta el viernes.

Antes y después de esto

La simetría es la otra mitad de esta geometría temprana y está en la simetría antes de la geometría. Y el hábito de mirar una serie de figuras y sacar la regla, en las series antes que los números.

Cómo practicarlo jugando

¿Qué figura es? pide reconocer la forma entre varias parecidas, que es el paso anterior a nombrarla.

Simetría y Puzle trabajan la misma vista de las formas desde otro lado: completar y encajar.

A los tres años, las formas se aprenden mejor con las manos: Encaja las figuras mete cada una en su hueco y dice su nombre.

Qué imprimir

Las figuras planas trae las figuras para nombrar, contar lados y dibujar, con las soluciones.

Para emparejar cada figura con su nombre jugando, el Memori de las figuras. Y el Tangram para recortar para componerlas unas con otras.

Lo esencial

  • Los nombres llevan el número de lados dentro: penta cinco, hexa seis, octo ocho. Decirlo una vez ahorra memorizar la lista.
  • Un cuadrado apoyado en una punta sigue siendo un cuadrado: lo que distingue al rombo son los ángulos, no la inclinación.
  • El círculo no tiene lados ni vértices; tiene centro, radio y diámetro, y el diámetro es el doble del radio.
  • Buscar cada figura en la calle o en casa la fija mucho más que repetirla en una hoja.
  • Una figura nueva por sesión, y volver a ella tres días después.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

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