El adulto lee y el niño dibuja: «dos a la derecha, una hacia arriba». No se enseña el dibujo antes, y esa es toda la gracia.
La versión en pantalla está en Dictado en cuadrícula, y en papel se puede dictar más despacio.
La figura aparece al final
Mientras se dicta no se sabe qué se está dibujando, y eso mantiene la atención de una manera que ningún dibujo copiado consigue.
Por eso no hay que decir «vamos a hacer una casa»: se dice al terminar, cuando el niño la reconoce solo.
Ese momento de reconocimiento es la recompensa de todo el ejercicio.
Despacio y sin repetir dos veces
Se dicta un paso, se espera a que la mano termine y se dicta el siguiente. Repetir cada paso dos veces por costumbre entrena a no escuchar la primera.
Repetir cuando lo pide el niño, sí. Repetir siempre, no.
Y las pausas hay que respetarlas: el que dicta va al ritmo de la mano y no al revés.
Si se pierde, no se empieza de nuevo
Se para, se cuentan juntos las casillas hechas y se sigue desde ahí. Volver al principio por un fallo es lo que hace que se abandone.
Muchas veces basta con decir «estás en la esquina de abajo» para recolocarse.
Y si la figura sale torcida, se termina igual: al final se ve dónde se torció.
El trazo tiene que cerrar
Todas las figuras vuelven al punto de partida. Si no cierra, hay un paso mal en algún sitio y eso es una información, no un fracaso.
Buscarlo contando hacia atrás es un ejercicio en sí mismo, y a menudo más interesante que el dictado.
Conviene decirlo antes: «esto tiene que acabar donde empezó».
Arriba y abajo se confunden
En una cuadrícula, «arriba» es hacia el borde superior de la hoja, y hay niños que lo entienden al revés durante un rato.
Se resuelve marcando una flecha en la esquina de la hoja el primer día.
Y conviene comprobarlo antes de empezar con un paso de prueba, no a mitad de la figura.
Sin levantar el lápiz
El trazo va seguido, de una tirada. Eso mantiene la mano apoyada y produce una línea mucho más firme que ir a saltos.
También obliga a llevar la cuenta: si se levanta el lápiz, se pierde el sitio.
Es una restricción pequeña y hace que el dibujo salga limpio.
Contar casillas, no rayas
«Dos a la derecha» son dos casillas, no dos líneas de la cuadrícula. Es el error de conteo típico y aparece siempre en la primera figura.
Se corrige poniendo el dedo en la casilla de destino antes de trazar.
En dos o tres pasos deja de fallar y ya no vuelve.
El tamaño de la cuadrícula
Con cuadrícula de un centímetro las figuras salen grandes y cómodas; con la de medio centímetro del cuaderno normal, apretadas.
Con los que empiezan conviene la grande, aunque haya que dibujar en un folio aparte.
Y siempre con lápiz, no con bolígrafo: aquí se borra.
De dos en dos y de tres en tres
Los primeros dictados van de una casilla en una casilla; después se pasa a pasos de dos y de tres, que exigen contar de verdad.
Ese salto es el que convierte el ejercicio de motricidad en un ejercicio de atención.
En estas figuras hay pasos de uno, de dos y de tres mezclados.
Después, que dicte él
El niño dibuja una figura sencilla, escribe los pasos y se los dicta a un adulto. Es mucho más difícil y enseña muchísimo.
Hay que ponerse en el lugar del que escucha, que es una habilidad que cuesta a esta edad.
Y los errores del adulto los corrige él, que es la mitad de la diversión.
Qué entrena de verdad
Orientación en el plano, atención a una instrucción oral y memoria de trabajo: hay que sostener el paso mientras la mano lo ejecuta.
Es una de las pocas actividades donde esas tres cosas se trabajan a la vez y en cinco minutos.
Y lo que después se nota es en copiar de la pizarra y en seguir instrucciones de varios pasos.
La casa, la valla y el banco
Las tres figuras son del mismo sitio, un patio, y se pueden juntar en una sola hoja para hacer un dibujo completo.
Con las tres hechas, colorearlas y añadir un árbol a mano libre cierra la actividad de una manera bonita.
Y la hoja terminada se cuelga, que no pasa con casi ningún dictado.
Cuánto por sesión
Una figura, cinco minutos de dictado y otros tantos de mirar el resultado. Dos figuras si va muy bien.
Es una actividad corta e intensa; alargarla hace que la atención se caiga justo cuando más hace falta.
Dos veces por semana es un ritmo cómodo.
El silencio es parte del ejercicio
Entre paso y paso no se habla. Nada de «muy bien», nada de «cuidado ahí»: cualquier comentario rompe la cuenta que el niño lleva en la cabeza.
Los ánimos se dan al final, mirando la figura, y ahí sobran.
Es de las pocas actividades donde el adulto tiene que estar callado, y cuesta más de lo que parece.
Antes de esto
Hace falta reconocer izquierda y derecha —aunque sea con ayuda— y trazar líneas rectas siguiendo la cuadrícula.
También hace falta contar hasta tres sin dudar, que es todo lo que piden estos pasos.
Si izquierda y derecha todavía se piensan, se marca la mano con una pegatina y se sigue adelante.
Con dos niños a la vez
Se dicta una sola vez y los dos dibujan, cada uno en su hoja. Al final se comparan y casi siempre hay una diferencia que discutir.
Buscar juntos en qué paso se separaron es un ejercicio de rastreo estupendo y lo hacen ellos solos.
Y quita presión: el fallo deja de ser de uno y pasa a ser un enigma común.
Qué edad
Con pasos de una casilla y figuras de ocho movimientos, a los cinco.
Con pasos de dos y de tres, a los seis o siete.
Dictando él y con figuras de veinte pasos, a los ocho o nueve.
Los errores del adulto
Enseñar el dibujo antes. Dictar deprisa. Repetir cada paso dos veces por sistema. Y empezar de cero cuando se pierde.
El dictado es del adulto y por eso los errores suelen ser suyos: ir al ritmo de la mano es lo único que hay que hacer bien.
Y conviene tener la figura delante, no de memoria, para no equivocarse uno mismo.
Antes y después de esto
La técnica del dictado está en el dictado en cuadrícula, y las figuras largas, en dictados largos en cuadrícula. Para el plano con letras y números, la casilla donde se cruzan.
Cómo practicarlo jugando
Dictado en cuadrícula hace lo mismo en pantalla, con la voz del juego.
Busca la casilla trabaja la orientación en la rejilla y Recuerda la secuencia la memoria de los pasos.
Qué imprimir
Dictado en cuadrícula: la casa trae tres figuras del patio con sus pasos.
Para empezar, Dictado en cuadrícula fácil. Y más largo, Dictado en cuadrícula difícil.
Lo esencial
- No se dice qué se va a dibujar: la figura aparece al final.
- Se dicta al ritmo de la mano y no se repite cada paso por sistema.
- Si se pierde, se cuentan las casillas hechas y se sigue desde ahí.
- El trazo tiene que cerrar donde empezó: si no cierra, hay un paso mal.
- Después, que dicte él: ponerse en el lugar del que escucha es lo difícil.