Una tabla con tres filas y dos columnas tiene seis casillas, y cada cosa que hay que colocar va exactamente en una. Para encontrarla hay que contestar dos preguntas: cuál es su fila y cuál es su columna.
Ese gesto —cruzar dos datos para llegar a un sitio— es el mismo que buscar una calle en un plano, leer un horario de trenes o encontrar una casilla en un tablero. Se practica también en Busca la casilla.
Las dos preguntas, en voz alta
«¿Dónde vive?» y «¿qué come?». Contestar las dos antes de escribir nada es la técnica entera del ejercicio.
El error típico no es fallar una: es contestar solo la primera y colocar en la fila correcta pero en cualquier columna.
Obligar a decir las dos en voz alta durante la primera hoja instala el hábito y después ya no hace falta.
Recorrer con los dedos
Un dedo baja por la columna y otro avanza por la fila hasta que se encuentran. Ahí está la casilla.
Parece una tontería y es la diferencia entre acertar y colocar a ojo, sobre todo en tablas de más de tres columnas.
Es la misma técnica que se usa para leer una tabla de datos, y aprenderla aquí sirve para todas las demás.
Las casillas vacías
Cuando la tabla está llena aparece la mejor pregunta del ejercicio: ¿ha quedado alguna casilla vacía? Y si la hay, ¿por qué?
Puede ser que falte un ejemplo o puede ser que esa combinación no exista. Distinguir las dos cosas es un razonamiento serio.
«Animales que viven en el aire y comen plantas» tiene ejemplos; otras combinaciones no los tienen, y decir por qué es lo valioso.
Del diagrama a la tabla
Los dos círculos y la tabla dicen lo mismo con dos dibujos distintos. La tabla es más ordenada y admite más de dos valores por criterio.
Hacer el mismo grupo de cosas en las dos formas, un día cada una, enseña que la herramienta se elige según el problema.
Y muestra una ventaja concreta de la tabla: no hay zonas borrosas, cada cosa tiene un sitio y solo uno.
Leer una tabla ya hecha
Antes de rellenar una, conviene leer una. Un horario de clase, una tabla de precios, la programación de la tele.
Preguntar «¿qué hay el martes a las once?» es exactamente el mismo cruce, y se hace en cinco segundos con un horario delante.
Cuando eso sale sin dudar, rellenar una tabla propia es fácil.
Las etiquetas importan
Una tabla con etiquetas ambiguas no se puede rellenar. «Grande» y «pequeño» necesitan un criterio: ¿grande comparado con qué?
Elegir etiquetas comprobables —«cabe en la mano» y «no cabe en la mano»— quita las discusiones y hace el ejercicio posible.
Y enseña algo que sirve para siempre: una clasificación vale lo que valen sus definiciones.
Con más columnas
Tres filas por tres columnas ya son nueve casillas y la cosa se complica bastante. Conviene subir despacio.
El salto real no es de dos a tres columnas: es de dos criterios a tres, y eso ya no cabe en una tabla plana.
Con dos criterios y tres o cuatro valores cada uno hay trabajo para dos años.
Hacerla ellos
Elegir dos criterios, ponerles valores y buscar ejemplos para todas las casillas es un proyecto de una tarde y bastante difícil.
Lo difícil no es dibujar la tabla: es encontrar un ejemplo para cada cruce sin dejar huecos.
Quien lo consigue ha entendido el instrumento y puede usarlo para estudiar cualquier cosa.
El orden de los criterios
Poner un criterio en las filas y otro en las columnas es una decisión, y conviene notarla: la misma información con los criterios cambiados se lee distinto.
Girar la tabla y ver que dice lo mismo es un ejercicio de un minuto que quita bastante misterio.
Y enseña que la manera de presentar unos datos no es neutral: unas cosas se ven mejor de una forma que de otra.
Contar por filas y por columnas
Cuando la tabla está llena se pueden contar los ejemplos de cada fila y de cada columna, y los dos totales tienen que dar lo mismo.
Esa comprobación cruzada es la misma que se usa en cualquier tabla de datos y es una manera muy buena de cazar errores.
A los diez años se puede pedir directamente: suma las filas, suma las columnas, y comprueba.
Qué edad
Tablas de dos por dos con dibujos, desde los seis o siete.
De tres por dos con palabras, a los ocho o nueve.
Con criterios abstractos y casillas vacías razonadas, a los diez u once.
Antes de esto
Hace falta clasificar por un rasgo y, mejor todavía, haber trabajado los dos círculos.
Y hace falta orientarse en una cuadrícula: fila y columna tienen que ser palabras con significado.
El dictado en cuadrícula y la batalla naval preparan eso mejor que cualquier explicación.
Los errores típicos
Colocar en la fila correcta y en cualquier columna.
Leer la tabla por columnas cuando estaba organizada por filas, o al revés.
Y forzar un ejemplo en una casilla que no puede tener ninguno.
Para estudiar
Una tabla de doble entrada es una de las mejores maneras de resumir un tema: los planetas por tamaño y por distancia, los animales por dónde viven y cómo nacen.
Hacerla es estudiar; leerla después es repasar en un minuto. Es la técnica de estudio con mejor rendimiento de la primaria.
Y se puede empezar a los diez años, con temas del colegio y no inventados.
En la vida diaria
El horario del colegio, el cuadro de tareas de casa, el calendario del tiempo, la tabla de precios de una tienda.
Todos son tablas de doble entrada y se leen igual, cruzando dos datos.
Señalarlo cada vez que aparece una hace que la herramienta se reconozca sola.
Cuánto por sesión
Una tabla con diez cosas, quince minutos, y la conversación sobre las casillas vacías al final.
Mejor una bien razonada que tres rellenadas deprisa.
Y una tabla real leída a la semana: un horario, una cartelera, una lista de precios.
Antes y después de esto
La versión con círculos, más visual y con menos casillas, está en los dos círculos que se cruzan. Y cómo se busca un dato dentro de una tabla ya hecha, en el dato está en la tabla.
Cómo practicarlo jugando
Busca la casilla entrena el cruce de fila y columna.
Clasifica en cestas trabaja el criterio y Dictado en cuadrícula la orientación en la rejilla.
Qué imprimir
Clasificar por dos criterios trae tres tablas con diez cosas cada una y las soluciones casilla por casilla.
Para el paso previo, Los dos círculos. Y para leer tablas hechas, Tablas de doble entrada.
Lo esencial
- Cada cosa tiene un único sitio y se encuentra contestando dos preguntas.
- Un dedo por la fila y otro por la columna: donde se juntan está la casilla.
- Una casilla vacía puede ser un ejemplo que falta o una combinación imposible, y hay que distinguirlo.
- Las etiquetas tienen que ser comprobables, o la tabla no se puede rellenar.
- Hacer una tabla de doble entrada es la técnica de estudio con mejor rendimiento de primaria.