Cálculo y matemáticas

El dato está en la tabla

Por El equipo de Kodomi Club · 5 de septiembre de 2026 · 8 min

El dato está en la tabla

Un problema donde el número no está en el enunciado tiene un paso más, y es el paso que se falla.

En un problema corriente los números están en el enunciado: «Tenía 20 euros y me gasto 8». Se leen, se calcula y ya está.

En un problema con tabla, no. El enunciado pregunta y los números están en otro sitio, así que antes de calcular hay que ir a buscarlos. Ese paso extra es el que se falla, y no por las cuentas. Buscar en una tabla es lo mismo que hace Busca la casilla.

El fallo no es la cuenta

Cuando estos problemas salen mal, casi nunca es porque la suma esté equivocada: es porque se ha cogido la fila de al lado.

Conviene comprobarlo antes de repasar las cuentas. Si el dato es el que no tocaba, insistir en el cálculo no arregla nada.

Y conviene decirlo así: «la cuenta está bien, el número no era ese». Son dos errores distintos y confundirlos desanima mucho.

Subrayar qué se busca

El hábito que resuelve casi todo: antes de mirar la tabla, subrayar en el enunciado qué dato hace falta.

«¿Cuántos libros se prestaron en enero?» — se subraya «enero» y «libros». Después se va a la tabla sabiendo qué se busca.

Sin ese paso, el niño mira la tabla entera a ver qué le suena, y lo que le suena suele ser el número más grande.

Leer la tabla antes que el problema

Otra secuencia que funciona: primero mirar la tabla y decir en voz alta qué cuenta —«esto son los libros prestados cada mes»—.

Con eso hecho, el enunciado se entiende mucho mejor, porque ya se sabe qué información hay disponible.

Es lo contrario de lo que se hace por defecto, que es leer la pregunta y lanzarse a los números.

Los datos que sobran

Una tabla trae más datos de los que hace falta, y eso es parte del ejercicio. En la vida real siempre sobra información.

Al principio conviene decirlo: «aquí hay cinco números y para esta pregunta solo hacen falta dos».

Distinguir lo que hace falta de lo que sobra es una habilidad completa, y no aparece en los problemas normales, donde todos los números se usan.

Escribir la operación siempre

Aunque el resultado se vea. Escribirla es lo que permite encontrar el error después, y es lo que se pide en el colegio.

Hacerlo de cabeza y poner solo el número deja el trabajo a medias: si está mal, no hay manera de saber dónde.

Y en los de dos pasos es imprescindible, porque el número intermedio se olvida en cuanto se hace la segunda cuenta.

La pregunta que desbloquea

Cuando un problema se atasca, funciona muy bien preguntar: «¿el resultado va a ser mayor o menor que lo que ya tienes?».

Contestar eso obliga a entender el enunciado, y casi siempre saca sola la operación que hace falta.

Es mejor que dar la pista de «esto es una resta», porque deja el razonamiento en su sitio.

Estimar antes de calcular

Con los datos ya localizados, decir aproximadamente cuánto va a salir cuesta cinco segundos y detecta los resultados absurdos.

Veinticuatro más treinta y uno más diecinueve: son unos setenta y pico. Si sale doscientos, hay un error y no hay que buscarlo lejos.

Ese hábito vale para toda la aritmética, y aquí es fácil de instalar porque los números están a la vista.

Los de dos pasos

Los que piden sumar tres meses y después repartir entre dos clases son los que de verdad cuestan.

Lo que falla no es ninguna de las dos cuentas: es sostener el resultado de la primera mientras se hace la segunda.

Apuntarlo, aunque no haya casilla, resuelve el problema. Es memoria de trabajo, y a los ocho años se llena enseguida.

Con datos de casa

Una tabla hecha en casa cambia el ejercicio: cuántos minutos se ha leído cada día, cuánto ha costado cada cosa de la compra.

Con datos propios, las preguntas se contestan por interés y no por obligación, y además se pueden comprobar por otro camino.

Es una tarde de trabajo y vale por varias hojas, porque cada paso tiene un motivo visible.

Inventar la pregunta

Dar la tabla y pedir que invente él tres preguntas es un ejercicio excelente y cuesta nada.

Para inventarlas tiene que entender qué se puede preguntar con esos datos, que es un nivel por encima de contestar.

Y suele producir preguntas mejores de lo esperado, incluidas algunas que no se pueden contestar, que es un descubrimiento en sí mismo.

Cuando la tabla es un gráfico

El mismo problema con un gráfico de barras en vez de una tabla es más difícil, porque el dato no está escrito: hay que leerlo del eje.

Conviene empezar por la tabla y pasar al gráfico después, cuando la parte de buscar el dato esté hecha.

Y en el gráfico, el gesto de siempre: el dedo desde lo alto de la barra hasta el número.

Lo que prepara

Casi toda la información útil de la vida adulta viene en tablas: horarios, facturas, etiquetas, extractos.

Un problema con tabla es la versión escolar de eso, y por eso merece más atención de la que suele recibir.

Decirlo de vez en cuando ayuda: no es un capricho del libro, es lo que hay que saber hacer con un horario de trenes.

Qué edad

Con tablas de tres o cuatro filas y una sola operación, desde los siete.

Con datos que sobran y dos pasos, desde los ocho. Con gráficos en vez de tablas, desde los ocho o nueve.

Si a los nueve sigue costando, conviene separar: hacer problemas sin tabla por un lado y leer tablas sin problema por otro.

Separar las dos dificultades

Cuando algo falla, la manera de averiguar qué es hacer las dos mitades por separado en dos días distintos.

Un día, solo buscar datos en tablas sin calcular nada. Otro día, problemas normales con los números en el enunciado.

Casi siempre una de las dos sale bien y la otra no, y entonces ya se sabe dónde hay que trabajar.

Cuánto por sesión

Cuatro problemas, que es media hoja. Son enunciados largos y cansan más que ocho cuentas sueltas.

Va bien hacerlos después de una hoja de cálculo, cuando la suma ya está caliente y no hay que pensar en ella.

Y conviene leerlos en voz alta la primera vez. Muchos errores de estos problemas son de lectura, no de matemáticas.

Antes y después de esto

Leer el gráfico sin calcular nada, que es el paso previo, está en el primer gráfico de barras. Y los problemas de dos pasos, que son la otra dificultad, en problemas de dos pasos.

Cómo practicarlo jugando

Busca la casilla entrena localizar un dato cruzando fila y columna, que es el paso previo de estos problemas.

Resuelve la operación mantiene el cálculo rápido y Mayor, menor o igual la comparación, que es la pregunta más frecuente.

Qué imprimir

Los Problemas con gráficos son ocho enunciados donde el dato hay que sacarlo de una tabla, con la operación escrita y las soluciones.

Para leer la tabla sin calcular, Gráficos de barras. Y para los de dos pasos, Problemas de dos pasos.

Lo esencial

  • El error más común no es la cuenta: es coger la fila equivocada de la tabla.
  • Subrayar en el enunciado qué dato hace falta antes de mirar la tabla resuelve casi todo.
  • Una tabla trae datos que sobran, y distinguirlos es parte del ejercicio.
  • Escribir la operación siempre, aunque el resultado se vea: es lo que permite encontrar el error.
  • Si algo falla, separar las dos mitades en dos días: buscar datos por un lado y calcular por otro.

Para practicarlo jugando

Seguir leyendo