Cálculo y matemáticas

Primero la letra y después el número

Por El equipo de Kodomi Club · 13 de septiembre de 2026 · 7 min

Primero la letra y después el número

C4 no significa nada hasta que alguien explica que la letra es la columna y el número la fila. Después, sirve para media vida.

«Está en la C4» no significa nada hasta que alguien explica dos cosas: que la letra es la columna, que el número es la fila y que siempre se dicen en ese orden. Ninguna de las tres se deduce mirando.

Es una convención, y las convenciones hay que enseñarlas. Lo que sí es intuitivo es el gesto: cruzar dos direcciones para encontrar un punto, que es lo mismo que pide Busca la casilla.

El gesto de los dos dedos

Un dedo recorre la fila de letras hasta la C y se queda ahí. El otro baja por los números hasta el 4. Donde se juntan, está la casilla.

Ese gesto es el que usa cualquier adulto en un mapa de carreteras, y funciona igual de bien a los siete años. No hay que enseñar nada más para empezar.

Con el tiempo los dedos sobran, pero conviene no retirarlos antes de tiempo: son una ayuda que se cae sola cuando deja de hacer falta.

Por qué el orden es fijo

C4 y 4C serían la misma casilla si la cuadrícula tuviera letras arriba y números al lado, pero la costumbre es una y todo el mundo la usa igual.

Y esa costumbre no es un capricho: el mismo orden aparece en las coordenadas cartesianas de secundaria, donde primero va la x y después la y.

Decir «primero la letra» y repetirlo cada vez durante las primeras hojas es lo que instala la costumbre. Después no hace falta pensarlo.

Las dos direcciones del ejercicio

Hay dos tareas distintas y conviene hacer las dos. Una es «¿qué hay en C4?», que se resuelve buscando. La otra es «¿dónde está la fuente?», que se resuelve nombrando.

La segunda es más difícil, porque hay que producir la coordenada en vez de leerla: mirar la columna, decir la letra, mirar la fila, decir el número.

Y es la que de verdad se usa: cuando alguien pregunta dónde está algo en un plano, hay que decir la coordenada, no encontrarla.

Cuadrículas de verdad

El plano de un centro comercial, el de un museo, el mapa de un parque temático, el asiento de un cine, el plano de un aparcamiento. Todos usan esto.

Y muchos niños de nueve años no saben usarlos, no porque no sepan las letras sino porque nadie les ha enseñado el gesto.

Diez minutos con un plano de verdad y una tarea concreta —encontrar la tienda de juguetes— enseñan más que tres hojas.

Del plano a la tabla

Una tabla de doble entrada es exactamente lo mismo: la fila dice una cosa, la columna dice otra y en el cruce está el dato.

El horario del colegio es el ejemplo cotidiano: la hora en la fila, el día en la columna, y en el cruce la asignatura.

Enseñar a leer su propio horario con el gesto de los dos dedos es la manera más rápida de que entienda cualquier tabla que le pongan delante.

Los juegos que lo usan

Hundir la flota es la mejor práctica que existe: cada disparate es una coordenada dicha en voz alta, y hay una consecuencia inmediata.

Y tiene una ventaja pedagógica que ningún ejercicio da: los errores se pagan. Si se dice mal la coordenada, se dispara donde no es y se pierde el turno.

El ajedrez usa el mismo sistema, y los niños que juegan aprenden a leer un tablero sin darse cuenta de que están haciendo coordenadas.

Los errores típicos

El más común es invertir el orden: buscar la fila C y la columna 4. Se corrige repitiendo la regla y con el dedo, no explicando otra vez.

El segundo es contar mal la fila o la columna, sobre todo si la cuadrícula es grande. El dedo lo resuelve: se apoya y no se levanta hasta llegar.

Y el tercero es confundir fila con columna, que es un problema de vocabulario y no de coordenadas. Los dos gestos de la mano —horizontal y vertical— lo arreglan.

Lo que va antes

La cuadrícula de tres por tres sin letras ni números, donde las casillas se nombran por posición: la esquina de arriba a la izquierda, la del medio.

Ese paso es imprescindible. Un niño que no maneja «arriba a la izquierda» no va a manejar A1, porque lo que le falta no son las etiquetas sino la idea de localizar.

Y va también el dictado en cuadrícula, que trabaja las cuatro direcciones y la cuenta de casillas, que son las dos piezas que hacen falta.

Lo que viene después

Los ejes cartesianos, con dos números en vez de una letra y un número. Y la misma regla de orden: primero el horizontal, después el vertical.

La diferencia importante es que ahí las coordenadas señalan puntos y no casillas, y esa distinción confunde a bastantes en primero de secundaria.

Haber trabajado casillas antes ayuda precisamente porque la idea de cruce ya está: lo que cambia es qué se marca en el cruce.

Con un mapa de la ciudad

Un plano callejero de papel con su cuadrícula y su índice de calles es de los materiales más completos que hay, y ya casi nadie usa.

Buscar la calle en el índice, leer la coordenada y encontrarla en el plano es una cadena de tres pasos, y cada uno se puede fallar.

Y de paso trabaja el orden alfabético, porque el índice está ordenado. Dos habilidades en la misma tarea y con un resultado útil.

A qué edad

A los cinco y seis años, la cuadrícula sin etiquetas y las posiciones nombradas con palabras.

A los siete y ocho, letras y números, las dos direcciones del ejercicio y hundir la flota. Es la edad de esta ficha.

De nueve en adelante, planos de verdad, tablas de doble entrada y el índice de un mapa. Y ahí la coordenada deja de ser un ejercicio y pasa a ser una herramienta.

El índice del mapa

Un plano de papel trae al final una lista de calles ordenada alfabéticamente y con su coordenada al lado. Usarlo encadena tres habilidades: buscar por orden alfabético, leer la coordenada y localizarla.

Cada uno de esos pasos se puede fallar por separado, y por eso conviene hacerlo despacio la primera vez y en voz alta.

Y tiene un premio inmediato que las fichas no dan: encontrar en el plano la calle donde vive alguien conocido.

Antes y después de esto

Las coordenadas en general están en las coordenadas, y la idea del cruce, en la casilla donde se cruzan.

La cuadrícula sin etiquetas va antes: el primer plano de su vida. Y el gráfico con datos, en un gráfico con datos propios.

Cómo practicarlo jugando

Busca la casilla pide localizar por coordenadas, que es exactamente la tarea.

Dictado en cuadrícula trabaja las direcciones y el conteo de casillas, y Tablas de Schulte, el barrido ordenado.

Qué imprimir

Buscar en el plano del barrio trae tres cuadrículas con diez cosas repartidas y preguntas en las dos direcciones.

Buscar por coordenadas añade más planos, y Batalla naval lo convierte en juego.

Lo esencial

  • El orden —primero la letra, después el número— es una convención y hay que decirla.
  • Dos dedos que se cruzan resuelven la búsqueda sin explicar nada más.
  • Decir dónde está algo es más difícil que encontrarlo, y es lo que se usa.
  • Un horario de clase es una tabla de doble entrada y se lee con el mismo gesto.
  • Hundir la flota es la mejor práctica: los errores de coordenada se pagan.

Para practicarlo jugando

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