Una rejilla de tres por tres con un dibujo en cada casilla parece un juego menor y es la primera vez que un niño localiza algo por dónde está en vez de por qué es. Ese cambio de criterio es el que hay debajo de un plano, de un mapa y de una tabla.
Lo que se practica no es encontrar el pato: es entender «el de la esquina de arriba a la izquierda». Buscar dentro de una rejilla con orden es lo mismo que pide Busca la casilla.
La instrucción la lee el adulto
Las tareas van escritas para que las lea el mayor, una a una, sin señalar. Ese detalle no es por comodidad: si se señala, el ejercicio se resuelve mirando el dedo y no la instrucción.
La frase entra por el oído y hay que traducirla a un sitio, y esa traducción es todo el trabajo. Al principio cuesta cinco segundos por tarea y al final sale sola.
Con niños que se pierden, ayuda repetir la frase entera en vez de simplificarla. Simplificar quita justo la parte que había que entender.
Las palabras que se aprenden
Esquina, fila, columna, en medio, arriba a la izquierda, abajo a la derecha. Media docena de expresiones que aparecen en las instrucciones del colegio desde primero.
Fila y columna son las dos que más se confunden, y tienen truco: la fila va como las letras, de izquierda a derecha; la columna, como una columna de verdad, de arriba abajo.
Decirlo con el gesto —la mano horizontal para la fila, vertical para la columna— fija la diferencia mejor que cualquier explicación.
Dos coordenadas a la vez
«Arriba a la izquierda» tiene dos informaciones y hay que sostener las dos. Un niño de cuatro años suele quedarse con la última que ha oído y va a la izquierda, sin más.
La ayuda física funciona muy bien: un dedo recorre la fila de arriba y el otro baja por la columna de la izquierda, y donde se juntan está la casilla.
Ese gesto de cruzar dos dedos es exactamente el que se usa en un mapa de carreteras y en una tabla de doble entrada, y se aprende aquí sin que nadie lo llame así.
Las nueve casillas y no más
Tres por tres es el tamaño que permite hablar de esquinas, medio, filas y columnas con las palabras exactas. Con cuatro por cuatro ya no hay una casilla central y media mitad del vocabulario deja de aplicarse.
Por eso el tres en raya es tan buen material para esto: la misma rejilla, con la ventaja de que hay un motivo para hablar de la casilla del centro.
Cuando las nueve están dominadas, se puede pasar a cuatro por cuatro y de ahí a la cuadrícula con letras y números, que es el paso siguiente de verdad.
Tareas de varios tipos
No todas las tareas son iguales, y esa variedad importa. Unas piden encontrar una casilla, otras contar cuántos hay en una fila, otras nombrar lo que hay en una columna entera.
Las de contar añaden una cosa: hay que recorrer una fila sin salirse de ella, y eso ya es un barrido controlado.
Y las de relación —«el que está encima del del medio»— son las más difíciles, porque hay que localizar una casilla y después moverse desde ella.
El mismo plano en el mundo
Un calendario es una cuadrícula. Un teclado de móvil es una cuadrícula. El mando del ascensor, la bandeja de los huevos, el escurreplatos.
Nombrar las cosas por su posición en esos objetos convierte cualquier momento en un ejercicio: «pulsa el botón de abajo a la izquierda», «coge el huevo de la esquina».
Y el calendario es el mejor de todos, porque además tiene un orden y unas etiquetas: los días en las columnas y las semanas en las filas.
De la rejilla al mapa
Los planos de un centro comercial, de un museo o de un parque temático usan una rejilla con letras y números. Y la mayoría de los niños de ocho años no saben usarlos.
El puente entre una cosa y otra es corto: la misma rejilla, con una letra encima de cada columna y un número al lado de cada fila.
Conviene hacerlo con un plano de verdad y no sólo con fichas. Buscar la tienda de juguetes en el plano de un centro comercial es una tarea con premio inmediato.
Y a la tabla de doble entrada
La misma estructura, con las filas y las columnas etiquetadas, es una tabla. Y leer una tabla es la habilidad que después decide media asignatura de matemáticas.
El horario del colegio es la primera tabla que un niño usa de verdad: la hora en la fila y el día en la columna, y en el cruce la asignatura.
Enseñarle a leer su propio horario a los siete años es de las cosas más rentables que se pueden hacer, y la rejilla de nueve casillas es donde empieza.
Cuando se pierde
Si se pierde con «arriba a la izquierda», casi siempre es que sólo ha retenido una de las dos palabras. Se resuelve pidiéndole que repita la instrucción antes de buscar.
Si confunde fila con columna, no es un problema espacial sino de vocabulario, y se arregla con los dos gestos de la mano.
Y si acierta las casillas y falla al contar una fila, lo que falla es el barrido: hay que enseñarle a recorrer con el dedo y no a mirar el conjunto.
Sin material, con el tres en raya
Una partida de tres en raya obliga a hablar de casillas todo el rato: la del centro, la esquina de arriba, la de al lado.
Y tiene la ventaja de que la posición importa: la casilla central vale más que las otras, y descubrir eso por su cuenta es un buen momento.
Con niños que ya juegan bien se puede añadir la versión hablada: jugar sin tablero, diciendo las casillas en voz alta. Ahí ya hace falta tener el plano en la cabeza.
A qué edad
A los cuatro años, las esquinas y el medio, con las instrucciones leídas por un adulto y sin prisa.
A los cinco y seis, filas y columnas, contar dentro de una fila y las relaciones sencillas. Es la edad de esta ficha.
De siete en adelante, letras y números en los bordes, planos de verdad y el horario del colegio. Y ahí la cuadrícula deja de ser un ejercicio y pasa a ser una herramienta.
Antes y después de esto
Las coordenadas están en las coordenadas, y la idea de filas y columnas, en filas y columnas: el primer mapa.
Arriba, abajo y en medio va antes: arriba, abajo y en medio. Y la cuadrícula con letras, en primero la letra y después el número.
Cómo practicarlo jugando
Busca la casilla pide localizar dentro de una rejilla, que es exactamente la tarea.
Tablas de Schulte entrena el barrido ordenado, y Encuentra el objeto, la búsqueda con método.
Qué imprimir
Busca por la cuadrícula trae tres rejillas de nueve casillas con seis tareas cada una.
Buscar por coordenadas añade las letras y los números, y Tablas de doble entrada es el paso a la tabla.
Lo esencial
- Es la primera vez que algo se localiza por dónde está y no por qué es.
- La instrucción se lee entera y no se señala: traducirla a un sitio es el trabajo.
- Fila y columna se distinguen con dos gestos de la mano.
- «Arriba a la izquierda» son dos informaciones y se resuelven cruzando dos dedos.
- El horario del colegio es la primera tabla de verdad, y esta rejilla es su ensayo.