En México, el Día del Niño se celebra el 30 de abril desde 1924. Ese día, en muchas escuelas no hay clase normal: hay juegos, festivales, dulces y a veces los maestros hacen una representación para sus alumnos.
En casa es una buena fecha para dedicar una tarde entera a jugar con los hijos, sin prisas y sin pantallas. Un juego de memoria con toda la familia, como Encuentra la pareja en su versión de cartas, sirve de punto de partida.
De dónde viene la fecha
En 1924, siendo presidente Álvaro Obregón y secretario de Educación José Vasconcelos, se estableció oficialmente el 30 de abril como día dedicado a la infancia.
Ese mismo año se había aprobado la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, uno de los primeros documentos internacionales dedicados a proteger a la infancia.
Contarle a un niño que hay una fecha dedicada a sus derechos es una buena forma de empezar a hablar de ellos.
Los derechos de los niños
Derecho a jugar, a aprender, a tener un nombre, a estar protegido, a ser escuchado. Son ideas que un niño de seis años entiende perfectamente.
Hacer un cartel con cinco derechos, cada uno con un dibujo, es un ejercicio de escritura y de síntesis con un tema propio.
Y preguntar cuál le parece más importante, y por qué, abre una conversación que suele dar sorpresas.
Otros países, otras fechas
Cada país celebra el día de la infancia en una fecha propia. En Colombia es el último sábado de abril; en Chile, el segundo domingo de agosto; en Argentina, el tercer domingo de agosto.
Naciones Unidas propone el 20 de noviembre como Día Universal del Niño, por la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.
En Estados Unidos, muchas bibliotecas celebran el 30 de abril El Día de los Niños, El Día de los Libros, con actividades bilingües.
Un día al revés
Una idea que funciona muy bien: dejar que ese día los niños decidan el plan. Qué se come, a qué se juega, a dónde se va.
Con una condición: tienen que escribirlo antes en una lista, con horario, y cumplirlo.
Es planificación real, con una motivación enorme, y los adultos descubren mucho sobre lo que sus hijos disfrutan.
Juegos de mesa en familia
La lotería, el dominó, las serpientes y escaleras o un juego de cartas sencillo son perfectos para una tarde larga.
Cada uno trabaja algo: la lotería, la lectura; el dominó, las sumas; las serpientes y escaleras, el conteo.
Lo importante es jugar de verdad, sin dejarse ganar, y aceptar perder con buen humor.
Juegos tradicionales
El avión, la cuerda, las canicas, el trompo, la gallina ciega o el balero son juegos que muchos padres jugaron de niños.
Enseñárselos a los hijos cuesta poco material y conecta a dos generaciones.
Y muchos entrenan cosas que después piden las fichas: contar, respetar turnos, calcular la fuerza de un lanzamiento.
Una búsqueda del tesoro
Esconder pistas por la casa, cada una con un acertijo que lleva a la siguiente, es de las actividades que más gustan.
Las pistas pueden ser adivinanzas, sumas cuyo resultado indica un cajón o palabras escritas al revés.
Preparar la búsqueda es trabajo para el adulto; resolverla es lectura, cálculo y lógica para el niño.
El festival de la escuela
Muchas escuelas organizan festivales en los que los maestros bailan, cantan o actúan para los alumnos.
Para los niños es muy divertido ver a los adultos en otro papel, y al llegar a casa suelen contarlo con todo detalle.
Pedirles que lo escriban en tres o cuatro frases es un diario con un tema que les apetece contar.
Un diploma a medida
Un diploma hecho en casa para cada hijo —al mejor contador de chistes, a la constructora más paciente— es un regalo que no cuesta dinero y se guarda años.
Lo importante es que premie algo concreto y verdadero del niño, no una cualidad genérica.
Y dejar que los niños hagan también un diploma para los adultos completa el juego.
Emociones
Un día de fiesta también tiene momentos de frustración: perder un juego, no conseguir un dulce, cansarse.
Ponerle nombre a lo que siente —enfado, decepción, cansancio— ayuda a gestionarlo mejor que decirle que no pasa nada. Adivina la emoción trabaja precisamente eso.
Terminar el día preguntando qué fue lo mejor y qué fue lo peor es una pequeña conversación que enseña mucho.
Regalos que no se compran
Un rato de juego sin teléfono, una tarde en el parque o una receta cocinada juntos valen más que un juguete que dura una semana.
Muchos niños, preguntados años después, recuerdan lo que hicieron ese día y no lo que les regalaron.
Un vale para una actividad juntos, hecho a mano, es un regalo sencillo con mucho valor.
Juegos al aire libre
La carrera de costales, el huevo en la cuchara o saltar la cuerda son juegos que se montan en un patio o un parque con muy poco material.
Todos entrenan la coordinación y el equilibrio, y convierten la tarde en una pequeña competencia familiar.
Apuntar los puntos de cada prueba en una tabla y sumarlos al final añade cálculo sin que nadie lo note.
Un día sin pantallas
Una buena idea para el Día del Niño es dejar las pantallas apagadas durante toda la tarde, adultos incluidos.
Para que funcione, conviene preparar antes una lista de alternativas: juegos de mesa, dibujo, cocina, un paseo, un libro.
Al final del día, preguntar al niño qué ha echado de menos y qué ha disfrutado da pistas para organizar otros días.
Guardar el recuerdo
Unas fotos del día, pegadas en una hoja con una frase escrita por el niño debajo de cada una, forman un pequeño álbum.
Escribir pies de foto obliga a resumir en pocas palabras lo que pasó, que es una habilidad de escritura muy útil.
Y guardar esa hoja año tras año permite ver cómo cambian la letra, los gustos y la forma de contar las cosas.
Una carta del niño que fuiste
Una idea que emociona mucho: que los padres escriban una carta contando cómo eran ellos a la edad que tiene ahora su hijo.
A qué jugaban, qué les daba miedo, qué querían ser de mayores. El niño la lee, y descubre a sus padres de otra manera.
Después, el niño puede contestar con otra carta, y las dos se guardan juntas.
Antes y después de esto
Qué juegos de mesa van bien a cada edad está en juegos de mesa por edades, y juegos sin material, en juegos sin material para esperas.
La escuela mexicana está en la primaria en México, y los vales hechos a mano, en los vales que se cobran.
Cómo practicarlo jugando
Encuentra la pareja y Puzle son juegos tranquilos para compartir.
Adivina la emoción ayuda a poner nombre a lo que se siente en un día intenso.
Qué imprimir
Diplomas para imprimir sirve para premiar algo concreto, y Juego de tablero es un juego de mesa listo para usar.
Adivinanzas da pistas para la búsqueda del tesoro.
Lo esencial
- En México el Día del Niño es el 30 de abril desde 1924.
- Cada país tiene su fecha, y Naciones Unidas propone el 20 de noviembre.
- Es una buena ocasión para hablar de los derechos de los niños.
- Un día en que los niños planifican el plan, por escrito, es juego y organización a la vez.
- El tiempo compartido se recuerda más que los regalos.