Lectura y lenguaje

El Güegüense en casa

Por El equipo de Kodomi Club · 14 de septiembre de 2026 · 8 min

El Güegüense en casa

Un personaje que engaña a las autoridades con palabras de doble sentido. Qué es el Güegüense y cómo se convierte en teatro casero.

El Güegüense es una obra de teatro callejero de Nicaragua, con música, danza y máscaras, que se representa cada año en Diriamba durante la fiesta de San Sebastián. Su protagonista, un comerciante viejo y astuto, se burla de las autoridades coloniales con respuestas que parecen decir una cosa y dicen otra. La UNESCO la reconoce como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Para un niño es una puerta estupenda a una idea difícil y muy útil: que las palabras pueden tener doble sentido. Unir cada frase con su intención verdadera es un pariente cercano de lo que trabaja Une las frases.

Una obra de protesta

La UNESCO describe el Güegüense como una expresión de protesta contra la dominación colonial. El protagonista no puede enfrentarse abiertamente al gobernador, así que lo hace con ingenio.

Finge no oír bien, entiende mal a propósito y responde con juegos de palabras que hacen reír al público.

Explicar a un niño por qué alguien usaría el humor en lugar de discutir es una conversación sobre el poder y la inteligencia.

Dos lenguas mezcladas

El Güegüense mezcla el español con el náhuatl, la lengua indígena que se hablaba en la región. Esa mezcla es parte de su gracia.

Para un niño, descubrir que una obra puede estar en dos lenguas a la vez es una sorpresa.

Y buscar palabras del náhuatl que se usan hoy en el español de Centroamérica —como guacal, jícara o zacate— es una lección de historia de la lengua.

Los personajes

Además del Güegüense aparecen el gobernador, sus funcionarios, los hijos del protagonista y los machos, actores que representan mulas con máscaras y trajes.

Cada personaje tiene su forma de hablar y de moverse, y eso ayuda a distinguirlos.

Hacer una lista de los personajes con una frase que describa a cada uno es un ejercicio de lectura y de síntesis.

Las máscaras

Los actores llevan máscaras de madera pintadas con rostros de piel clara, bigotes y ojos muy abiertos, que caricaturizan a los españoles de la época.

Hacer una máscara en casa con cartón o papel maché empieza por el eje de simetría: los ojos, las cejas y el bigote tienen que ser iguales a los dos lados.

Simetría prepara ese diseño.

Qué es el doble sentido

Una frase tiene doble sentido cuando se puede entender de dos maneras. El Güegüense aprovecha eso para decir lo que piensa sin que lo castiguen.

Los niños usan el doble sentido sin saberlo: en chistes, en adivinanzas, en bromas entre amigos.

Buscar ejemplos propios y explicar las dos lecturas de cada uno es un ejercicio de comprensión muy fino.

Entender mal a propósito

Uno de los recursos del Güegüense es hacerse el sordo: el gobernador le dice una cosa y él responde como si hubiera oído otra que suena parecido.

Es un juego con palabras parecidas que se puede imitar en casa: uno dice una frase y el otro responde con una palabra que suena igual pero significa otra cosa.

Ese juego trabaja la conciencia de los sonidos de las palabras, que es la base de la lectura.

Montar una escena

No hace falta representar la obra entera. Basta con una escena corta: el gobernador pregunta y el Güegüense responde con ingenio.

Los niños pueden escribir su propia versión, con un personaje que quiere mandar y otro que se le escapa con palabras.

Escribir un diálogo, con guiones y turnos, es un ejercicio de escritura que obliga a pensar en cómo habla cada personaje.

Ensayar

Ensayar una escena es leer en voz alta varias veces, con expresión, hasta que sale con naturalidad.

Cada lectura mejora la fluidez, y la fluidez lectora es una de las habilidades que más ayudan en la escuela.

Y representarla delante de la familia trabaja la seguridad al hablar en público.

Las emociones del teatro

En el teatro, las emociones se muestran con la cara, la voz y el cuerpo. Con máscara, solo quedan la voz y el cuerpo.

Probar a expresar enfado, miedo o alegría sin mostrar la cara es un reto divertido. Adivina la emoción trabaja el reconocimiento de emociones.

Y adivinar qué siente el otro solo por su voz es un juego de atención muy completo.

La música y la danza

La obra se acompaña con música de violín, guitarra y tambor, y los personajes bailan en varios momentos.

Llevar el ritmo con palmas mientras suena la música es contar tiempos.

Y aprender unos pasos sencillos, en orden, trabaja la memoria de secuencias.

Los machos

Los machos del Güegüense son actores que representan mulas, con máscaras de animal y trajes, y se mueven al ritmo de la música.

Su papel tiene mucho humor, y los niños disfrutan imitando sus movimientos.

Hacer una máscara de mula con cartón, con las orejas simétricas, es una manualidad perfecta para acompañar la escena.

Contar la historia con dibujos

Antes de representar la escena, se puede contar la historia en cuatro viñetas: la llegada del Güegüense, la conversación con el gobernador, el engaño y el final.

Ordenar las viñetas es un ejercicio de secuencia narrativa.

Y escribir una frase debajo de cada una convierte el dibujo en un pequeño cómic.

El humor que se entiende

No todos los chistes del Güegüense se entienden hoy, porque hablan de costumbres de otra época.

Explicar a un niño que el humor depende del momento y del lugar ayuda a entender por qué un chiste de hace siglos puede no hacer gracia.

Y buscar un chiste actual que dentro de cien años nadie entendería es un juego de reflexión muy curioso.

Leer con distintas voces

Un buen ejercicio de lectura es leer el mismo diálogo cambiando la voz: el gobernador serio y lento, el Güegüense rápido y pícaro.

Cambiar la voz ayuda a entender el carácter de cada personaje y a leer con expresión.

Grabar la lectura con un teléfono y escucharla después permite al niño notar cómo suena y mejorar.

Otro final

Después de conocer la historia, un buen ejercicio de escritura es inventar otro final: ¿qué pasaría si el gobernador descubriera el engaño?

Escribir un final distinto obliga a entender bien la historia y a mantener el carácter de los personajes.

Y comparar varios finales inventados por la familia muestra cuántas historias caben en un mismo principio.

Antes y después de esto

Las frases que dicen una cosa y significan otra están en las frases que no significan lo que dicen, y cómo se escribe un diálogo, en escribir un diálogo.

La escuela nicaragüense está en la primaria en Nicaragua, y la otra gran fiesta del país, en la Gritería.

Cómo practicarlo jugando

Une las frases trabaja la relación entre lo que se dice y lo que se quiere decir.

Adivina la emoción prepara la actuación, y Simetría, las máscaras.

Qué imprimir

El diálogo y la raya sirve para escribir la escena, y Las frases hechas trabaja el doble sentido.

Las caretas de carnaval sirve de base para las máscaras.

Lo esencial

  • El Güegüense es teatro callejero satírico de Nicaragua, patrimonio de la humanidad.
  • Se representa en Diriamba durante la fiesta de San Sebastián.
  • Su protagonista se burla de las autoridades con palabras de doble sentido.
  • Mezcla español y náhuatl, con máscaras, música y danza.
  • Escribir y ensayar una escena trabaja el diálogo, la fluidez y la expresión.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

Seguir leyendo