Grafomotricidad

La figura que aparece al final

Por El equipo de Kodomi Club · 7 de septiembre de 2026 · 8 min

La figura que aparece al final

Contar casillas obliga a mirar dónde está la mano y no solo qué se dibuja. Es orientación en el papel, que es lo que falla al escribir.

Se lee una lista de movimientos —3→ 2↑ 1←— y se traza cada tramo por las líneas de la cuadrícula, sin saber qué va a salir. Al final aparece una figura, y esa sorpresa es lo que hace que la hoja se termine.

Lo que se entrena de camino es la orientación en el papel, que es justo lo que después falla al escribir: la b y la d, el margen, la línea que se tuerce. La versión en pantalla está en Dictado en cuadrícula.

Contar casillas, no dibujar

El trazo no se hace a ojo: se cuentan las casillas y se traza por las líneas. Eso obliga a mirar dónde está la mano.

Es la diferencia entre dibujar y construir, y aquí se construye.

Y por eso funciona con niños que dicen que no saben dibujar: aquí no hace falta saber.

Las flechas y su lectura

3→ son tres casillas a la derecha. 2↑, dos hacia arriba. Y siempre en horizontal o en vertical, nunca en diagonal.

Leer el número y después la dirección, en ese orden, es la manera de no equivocarse.

Con niños que se lían, decirlo en voz alta antes de trazar cada tramo lo resuelve.

El punto de partida

Está marcado y hay que empezar exactamente ahí. Si se empieza una casilla más allá, la figura sale bien pero no cabe.

Marcarlo con un punto gordo de lápiz antes de leer nada es un buen primer gesto.

Y comprobar que se vuelve a él al final, cuando la figura se cierra, es la comprobación natural.

Cuando sale torcido

No hay que borrarlo todo: se vuelve al último punto que estaba bien y se sigue desde ahí.

Localizar dónde se perdió la cuenta es más útil que rehacerlo entero, y es lo que se hace al corregir cualquier trabajo.

Y muchas veces basta con recontar dos tramos para encontrar el fallo.

Mirar la solución al final

Está al final de la hoja y merece la pena mirarla solo después, para comparar.

Ver la figura correcta al lado de la propia enseña dónde estuvo el error sin que nadie lo diga.

Y si ha salido igual, el premio es completo. Es de los pocos ejercicios donde el resultado se ve de un vistazo.

Al dictado, sin leer

La variante más difícil y la mejor: un adulto lee los movimientos en voz alta y el niño traza.

Ahí se añade la escucha y la memoria: hay que retener «tres a la derecha» mientras se traza.

Es un ejercicio de atención auditiva de primer nivel y no necesita ningún material extra.

La b y la d

La confusión entre b y d es de orientación espacial, no de lectura, y este ejercicio la trabaja de frente.

Contar casillas hacia la derecha y hacia la izquierda muchas veces asienta la diferencia entre los dos lados.

No lo arregla solo, pero es una de las pocas cosas que ayudan de verdad.

El margen y la línea recta

Escribir dentro de un margen y no torcer la línea son problemas de orientación en la hoja.

La cuadrícula da referencias visibles, y trabajar sobre ella acostumbra a usarlas.

Después, en el papel pautado, esas referencias son menos y ya se buscan solas.

Inventar una figura propia

Se dibuja algo sencillo en la cuadrícula y después se escriben los movimientos que lo producen.

Es bastante más difícil y obliga a contar cada tramo con cuidado, porque si se falla el otro no lo dibuja.

Y dárselo a alguien para que lo haga cierra el ejercicio de la mejor manera.

Figuras que se cierran y figuras que no

Algunas vuelven al punto de partida y otras acaban en otro sitio. Las que cierran se comprueban solas.

Empezar por las que cierran es más amable, porque hay una señal clara de que todo ha ido bien.

Las abiertas se dejan para después, cuando el método ya está.

El lápiz y la regla

Lápiz siempre, y regla si se quiere que quede bonito, aunque no hace falta.

Trazar a mano alzada por las líneas de la cuadrícula es además un buen ejercicio de control.

Lo que sí hace falta es goma, porque se va a corregir.

Los errores típicos

Contar los puntos en vez de las casillas, que da un tramo de más o de menos. Es el error clásico.

Confundir arriba y abajo con las flechas, sobre todo si la hoja está girada.

Y perder la cuenta de por qué instrucción se iba. Ir tachando cada movimiento hecho lo evita.

Las flechas dicen dónde, no qué

Un niño acostumbrado a copiar dibujos espera ver el modelo, y aquí no lo hay. Eso descoloca la primera vez.

Conviene decirlo antes: no se sabe qué va a salir, y no hace falta saberlo para hacerlo bien.

Quien intenta adivinar la figura a mitad de camino empieza a dibujar lo que cree y se sale de las instrucciones.

Guardar las figuras hechas

Recortarlas y pegarlas en un cuaderno da una colección que crece, y verla crecer motiva.

Además permite comparar las de hace un mes con las de ahora y ver que el trazo es más firme.

Es de las pocas maneras de que un niño note su propio progreso en grafomotricidad.

Qué edad

Figuras de seis u ocho movimientos con casillas grandes, desde los cinco o seis.

De diez a quince movimientos, a partir de los siete.

Al dictado y sin ver la lista, a los ocho o nueve.

Cuadrícula grande primero

Con casillas de un centímetro el trazo sale suelto; con las de medio, la mano se agarrota y el resultado engaña.

Empezar grande y bajar de tamaño según la mano se afina es el orden correcto, y no al revés.

Y el cuaderno de cuadrícula normal del colegio, para estas figuras, suele ser demasiado pequeño a los seis años.

Contar en voz alta mientras se traza

«Una, dos, tres» mientras el lápiz avanza. La voz marca el ritmo y evita saltarse una casilla.

Es el mismo truco que contar objetos señalándolos, y funciona por la misma razón.

Se abandona solo en cuanto el trazo se automatiza, así que no hay que preocuparse por quitarlo.

Por qué prepara la escritura

Porque escribir es controlar la mano en un espacio con referencias, y eso es exactamente lo que se hace aquí.

Y porque obliga a parar y contar, que es lo contrario de la prisa con la que se escribe mal.

No sustituye a la caligrafía, pero es un apoyo que cansa mucho menos.

Cuánto por sesión

Una figura, diez minutos. Son intensas porque no se puede desconectar en ningún tramo.

Dos si la primera ha salido bien y hay ganas; si ha costado, mejor parar.

Y va muy bien como calentamiento antes de escribir, porque coloca la mano y la atención.

Antes y después de esto

Cómo funciona este ejercicio desde el principio está en el dictado en cuadrícula. Y la versión larga, con figuras de veinte o treinta movimientos, en dictados largos en cuadrícula.

Cómo practicarlo jugando

Dictado en cuadrícula hace lo mismo en pantalla, con la figura apareciendo al terminar.

Busca la casilla entrena las coordenadas y Simetría el otro trabajo de cuadrícula.

Qué imprimir

Dictado en cuadrícula de figuras trae tres figuras nuevas —una llave, una copa y una flecha— con las soluciones.

Para empezar más fácil, Dictado en cuadrícula fácil. Y para seguir, Dictado en cuadrícula difícil.

Lo esencial

  • Se cuentan casillas y se traza por las líneas: no se dibuja a ojo.
  • Se lee el número y después la dirección, y conviene decirlo en voz alta.
  • Si sale torcido, se vuelve al último punto correcto en vez de rehacerlo entero.
  • El error clásico es contar los puntos en vez de las casillas.
  • Al dictado, sin ver la lista, es la variante más difícil y la mejor.

Para practicarlo jugando

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