Lectura y lenguaje

Las definiciones: decir qué es algo sin nombrarlo

Por El equipo de Kodomi Club · 3 de septiembre de 2026 · 8 min

Las definiciones: decir qué es algo sin nombrarlo

Explicar qué es algo sin decir su nombre parece un juego. Es la operación de vocabulario más completa que puede hacer un niño.

«Es una cosa para sentarse, tiene cuatro patas y un respaldo.» Un niño de siete años acaba de definir una silla, y no es un juego trivial: ha buscado a qué grupo pertenece y qué la distingue de las demás cosas del grupo.

Esa operación es la más completa que se puede hacer con una palabra, y por eso un crucigrama enseña bastante más de lo que parece.

Qué hay dentro de una definición

Dos cosas, y conviene enseñarlas por separado porque los niños dan siempre solo la segunda.

El grupo. Una silla es un mueble. Un perro es un animal. Un martillo es una herramienta.

Lo que lo distingue. Un mueble para sentarse una persona, con respaldo.

Sin el grupo, la definición no orienta: «tiene cuatro patas» vale para una mesa y para un caballo. Encontrar el grupo común es justo lo que entrena En una palabra.

Los tres tipos de pista que valen

En un crucigrama y en cualquier adivinanza, las definiciones útiles van por tres caminos.

Para qué sirve. «Se usa para cortar el pan.»

Cómo es. «Amarillo, pequeño y canta muy bien.»

Dónde está o quién lo tiene. «Vive en el agua y no puede salir de ella.»

Una buena definición mezcla dos de los tres. Con uno solo suele haber varias respuestas posibles, y eso en un crucigrama se nota enseguida.

El crucigrama, que obliga a dos cosas a la vez

En una definición suelta basta con pensar una palabra que encaje. En un crucigrama hay que pensar una que encaje y que tenga el número de letras exacto.

Esa segunda condición es la que lo convierte en un ejercicio distinto: obliga a descartar sinónimos que valdrían pero no caben.

Y da una ayuda que no existe en ningún otro ejercicio: las letras cruzadas. Con dos letras puestas, una palabra que no salía aparece sola.

Conviene enseñar a usar esa ayuda: contar las casillas primero y mirar qué letras ya hay antes de intentar adivinar.

Por dónde se empieza

Por las que se sepan seguro, aunque estén al final de la lista. Cada palabra colocada regala letras a las que la cruzan.

Después, las que se sospechan: se cuentan las casillas y se ve si la palabra pensada tiene ese número de letras.

Y las que no salen, al final. Con cuatro palabras puestas, muchas de las difíciles se resuelven mirando las letras.

Ese orden —fácil primero, difícil al final— hay que decirlo, porque un niño va por la lista en orden y se atasca en la primera.

Inventar definiciones

Es el ejercicio que de verdad enseña, y el que casi nunca se hace: dar la palabra y pedir la pista.

Se elige un objeto de la mesa y hay que explicarlo sin decir su nombre, para que otro lo adivine.

Las primeras salen mal —demasiado vagas o demasiado obvias— y corregirlas juntos es donde está el aprendizaje: ¿esto vale también para otra cosa? ¿así se adivina o es imposible?

Y admite subir el nivel: definir sin usar tres palabras prohibidas, que es como funcionan varios juegos de mesa y es difícil de verdad.

Cuando la palabra no sale

Pasa constantemente y merece tratarse bien, porque es lo que hace que un niño abandone un crucigrama.

Lo que no funciona es decirle la palabra. Lo que funciona es dar una letra, o decir de cuántas letras es, o dar la primera sílaba.

Y hay una ayuda que enseña más que ninguna: dar un ejemplo del grupo. «Es un animal de granja» reabre la búsqueda sin resolverla.

Tener a mano un diccionario infantil ayuda a partir de los ocho, aunque sea para comprobar después: buscar es en sí un ejercicio, como se cuenta en La palabra justa.

A qué edad

Cinco años. Adivinanzas orales muy fáciles, con la definición dada por el adulto.

Seis y siete. Crucigramas con dibujos en vez de definiciones escritas, y definiciones cortas.

Ocho. Crucigramas normales de siete u ocho palabras, y definir objetos por su cuenta.

Nueve. Definir sin palabras prohibidas, y crucigramas donde la definición es un juego de palabras.

Lo que no ayuda

Definiciones de diccionario de adulto. «Mueble consistente en un asiento con respaldo» no lo entiende nadie a los siete.

Crucigramas demasiado grandes. Con siete u ocho palabras hay de sobra; con veinte se abandona a la mitad.

Dejarlo sin terminar. Un crucigrama a medias no da la satisfacción que es medio motivo para hacerlo. Mejor ayudar que abandonar.

Palabras raras. El valor está en las palabras que va a usar, no en aprender bichos exóticos por sus letras.

El diccionario, cuándo

Hacia los ocho años se le puede poner delante un diccionario infantil, y conviene hacerlo por una razón concreta: para que vea cómo se definen las cosas.

Casi todas las entradas empiezan por el grupo —«animal que…», «mueble que…»—, que es justo lo que a un niño se le olvida poner. Ver veinte definiciones seguidas hechas así enseña la estructura sin explicarla.

El uso de buscar palabras que no se entienden viene después y cuesta más, porque exige parar la lectura. Al principio basta con mirar definiciones de palabras que ya se saben, que es más fácil y más útil de lo que parece.

Y hay un juego bueno con él: leer una definición en voz alta sin decir la palabra, para que el otro la adivine. Con un diccionario infantil delante sale solo, y de paso se ve cuáles están bien redactadas y cuáles no se entienden.

Cuando dos cosas se parecen demasiado

Hay un momento en que las definiciones se ponen difíciles de verdad: cuando hay que distinguir dos cosas del mismo grupo.

Definir «silla» es fácil. Definir «silla» de manera que no valga también para un taburete o para un sillón ya no lo es.

Ese ejercicio —buscar exactamente qué las diferencia— es de nueve años y es excelente, porque obliga a mirar los objetos con una atención que no se usa nunca.

Y se puede hacer con parejas fáciles: vaso y taza, camino y carretera, río y arroyo, casa y piso. En cada pareja hay una diferencia concreta y encontrarla cuesta más de lo que parece.

Cómo practicarlo jugando

En una palabra entrena encontrar el grupo al que pertenecen varias cosas, que es la primera mitad de toda definición.

Qué sobra obliga a decir qué distingue a uno de los demás, que es la segunda mitad.

Encuentra el objeto añade la búsqueda ordenada. Cinco minutos, y después el papel.

Qué imprimir

Crucigrama de los animales son cuatro crucigramas por temas —de casa, de granja, salvajes y bichos pequeños— con definiciones cortas y soluciones.

Crucigrama con dibujos es el paso previo, sin definiciones escritas.

Y Adivinanzas para la versión oral, que es la misma operación dicha en verso.

Lo esencial

Una definición tiene dos partes y los niños dan siempre solo la segunda: el grupo al que pertenece la cosa, y lo que la distingue dentro de ese grupo. Sin el grupo, la pista no orienta. Un crucigrama añade una condición más —el número de letras— y una ayuda que no hay en ningún otro sitio: las letras cruzadas, que conviene enseñar a usar. Se empieza por las que se sepan seguro, no por la primera de la lista. Y lo que más enseña es inventar las definiciones.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

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