Juegos y actividades

Las horas en tarjetas

Por El equipo de Kodomi Club · 8 de septiembre de 2026 · 8 min

Las horas en tarjetas

La pareja no son dos tarjetas iguales: son la hora en cifras y la misma hora dicha con palabras, y hay que decidir si encajan.

En un memori normal se emparejan dos tarjetas iguales y basta con recordar dónde estaba cada una. Aquí la pareja es la hora en cifras y la misma hora dicha con palabras, así que además de recordar hay que decidir si encajan.

Y el paso de 7:45 a «las ocho menos cuarto» es el que más cuesta de todo el reloj. La lectura de la hora se practica en ¿Qué hora es?.

Menos cuarto mira la hora siguiente

A las 7:45 se dice «las ocho menos cuarto», no «las siete y algo». Hay que mirar la hora que viene y no la que pone.

Es el salto más difícil del reloj y el que más tarda en automatizarse, porque va contra lo que marca el número.

En el juego hay que decidirlo veinte veces por partida, que es bastante más de lo que da una hoja.

La frontera está en la media

Hasta y media se cuenta hacia delante: y cinco, y cuarto, y veinte, y media. A partir de ahí se cuenta hacia atrás.

Decir esa frontera en voz alta es lo que ordena el sistema entero, y muchos niños nunca la han oído dicha.

Con el reloj delante y el dedo recorriendo la esfera se ve en diez segundos.

Los minutos van de cinco en cinco

Cada número de la esfera son cinco minutos, así que leer los minutos es la tabla del cinco aplicada.

Quien sabe la tabla del cinco lee la hora antes, y quien lee la hora practica la tabla sin saberlo.

Es la mejor aplicación diaria que tiene esa tabla y conviene hacerla explícita.

Decirlo en voz alta al levantar

Al levantar la tarjeta de 4:30 se dice «las cuatro y media». Jugado en silencio no se practica nada del reloj.

Es la regla que convierte el memori en material de horas, y hay que ponerla desde la primera partida.

Además ayuda a recordar dónde estaba, porque lo dicho se retiene mejor que lo visto.

Con un reloj de agujas al lado

Al retirar cada pareja, poner esa hora en un reloj de juguete. Son dos segundos y cierra el círculo entero.

Así se conectan las tres representaciones: la cifra, la palabra y las agujas.

Y la de las agujas es la que más cuesta y la que menos se practica, porque casi no quedan relojes analógicos a la vista.

Empezar con seis parejas

Con doce parejas son veinticuatro tarjetas y los pequeños se pierden. Seis son cuatro minutos y ganas de otra.

Conviene que esas seis primeras sean en punto y y media, que son las fáciles.

Los cuartos y los minutos sueltos se van añadiendo cuando las anteriores salen sin dudar.

Las de veinticinco

10:35 son «las once menos veinticinco», y esa es la que más se falla de todas.

Hay que restar de sesenta y además cambiar de hora, dos cosas a la vez.

Conviene meterla al final y solo cuando lo demás esté, o hunde la partida entera.

La una es singular

«La una y veinte», no «las una». Es la única hora que va en singular y se falla siempre al principio.

Está en el juego a propósito, porque en una hoja de ejercicios suele salir una sola vez.

Y en el memori aparece varias veces por partida, que es lo que hace que se quede.

El reloj digital y el de agujas

Las cifras de las tarjetas son las del reloj digital, y las palabras son las que se dicen hablando.

Nadie dice «las siete cuarenta y cinco» al quedar con alguien; se dice «las ocho menos cuarto».

Esa traducción entre lo que se lee y lo que se dice es el ejercicio, y es una necesidad real.

Preguntar la hora todos los días

Tres veces al día, con el reloj de la cocina. Treinta segundos en total y todos los días.

Rinde más que cualquier hoja, porque es una pregunta real con una respuesta que importa.

Y va bien pedir la respuesta en la forma que no salga sola: si dice «siete cuarenta y cinco», pedir la otra.

Guardar las tarjetas

En un sobre con el nombre escrito. Si se pierden tres, el juego se acaba.

Pegarlas en cartulina antes de recortar alarga su vida, y recortar es buen ejercicio de tijeras.

Y todas del mismo tamaño, o se distinguen por detrás y el juego pierde la gracia.

Jugar solo

Se puede jugar solo intentando hacerlo en el menor número de intentos posible.

Anotar los intentos de cada partida da un objetivo propio sin competir con nadie.

No es tan divertido, pero permite practicar cuando no hay nadie disponible.

Añadir las tarjetas del reloj

Se pueden dibujar seis tarjetas más con esferas de agujas y jugar con tres tipos: cifras, palabras y agujas.

Entonces la pareja se busca entre tres representaciones, que es bastante más difícil y mucho más completo.

Conviene dejarlo para cuando las doce parejas normales salgan sin dudar.

Del juego a la vida

Después de la partida, mirar el reloj de la cocina y decirlo de las dos maneras.

Es la aplicación directa y cuesta diez segundos, y es lo que hace que el juego no se quede en la mesa.

Y preguntar a qué hora hay que salir mañana convierte la lectura en una decisión.

Qué edad

Seis parejas en punto y y media, desde los seis o siete.

Con y cuarto y menos cuarto, a partir de los siete u ocho.

Con minutos de cinco en cinco y las de veinticinco, a los ocho o nueve.

Antes de esto

Hay que saber leer la hora en un reloj de agujas al menos en punto y y media.

Si eso no está, el memori añade una dificultad sobre otra y no funciona.

Y ayuda tener la tabla del cinco, aunque sea contando: los minutos van de cinco en cinco.

Cuánto por sesión

Una partida, cinco o diez minutos. Va muy bien como cierre porque es un juego y no parece trabajo.

Y volver al mismo material cada dos semanas mantiene la lectura del reloj sin ninguna hoja.

Añadiendo dos parejas nuevas cada vez, el nivel sube sin que se note.

Antes y después de esto

El escalón donde se atasca el reloj está explicado en la media hora. Y por qué el juego de las parejas entrena tanto, en el memori: por qué las parejas entrenan tanto.

Cómo practicarlo jugando

¿Qué hora es? practica la lectura del reloj de agujas, que es lo que hay debajo.

Encuentra la pareja es el memori clásico y ¿Cuánto tiempo ha pasado? trabaja las duraciones.

Qué imprimir

Memori de las horas trae doce parejas de hora en cifras y hora dicha con palabras.

Para la lectura del reloj, Aprender las horas. Y para los minutos, Los minutos.

Lo esencial

  • «Menos cuarto» mira la hora siguiente, y ese es el salto más difícil del reloj.
  • La frontera está en y media: antes se cuenta hacia delante y después hacia atrás.
  • Cada número de la esfera son cinco minutos: leer la hora es la tabla del cinco.
  • Hay que decir la hora en voz alta al levantar la tarjeta, o no se practica nada del reloj.
  • «La una» es la única que va en singular, y en el juego aparece varias veces por partida.

Para practicarlo jugando

Seguir leyendo