Un gráfico de barras se puede desordenar y sigue diciendo lo mismo. Un gráfico de líneas no: sus puntos van seguidos en el tiempo y ese orden es la mitad de la información.
Por eso las preguntas cambian, y la primera que hay que saber contestar es de comparación, como en Compara las operaciones.
Dos gráficos, dos preguntas
La barra contesta a «cuánto hay de cada cosa». La línea contesta a «qué está pasando con esto a lo largo del tiempo». Son preguntas distintas y se confunden a menudo.
La prueba es fácil: si se pueden cambiar de sitio las columnas sin que el gráfico mienta, es de barras. Si no se pueden, es de líneas.
Ponerlo así de claro evita el error de dibujar una línea uniendo cosas que no van seguidas, como los goles de cinco equipos distintos.
El dedo antes que la respuesta
Recorrer la línea con el dedo de izquierda a derecha diciendo «sube, sube, baja» resuelve la mitad de las preguntas sin mirar los números.
Es un gesto de diez segundos y ordena la lectura, porque obliga a ir en el orden en que pasaron las cosas.
Sin ese recorrido, la mirada salta al punto más alto y a partir de ahí se contesta a ojo.
El más alto no es el que más sube
Es la confusión clave. El punto más alto dice dónde hubo más; el tramo más empinado dice dónde cambió más. Pueden estar en sitios distintos.
Se ve apoyando el borde de una regla sobre dos tramos y comparando la inclinación. El más empinado gana aunque esté abajo del todo.
Cuando esa distinción se sostiene, el gráfico de líneas empieza a servir para algo más que para señalar el máximo.
Cuánto sube, con número
«Sube» es una respuesta a medias. La buena es «sube cuatro», y sale restando el punto de la derecha menos el de la izquierda.
Eso convierte el gráfico en una hoja de restas con sentido, y las restas se hacen sin protestar porque contestan a algo.
Al principio conviene escribir la resta entera al lado del tramo, y no solo el resultado.
La escala manda
Un mismo dato parece un cambio enorme o insignificante según cómo estén repartidas las marcas del eje vertical.
Enseñar el mismo gráfico con dos escalas distintas es de las cosas que más se recuerdan, y es la primera vacuna contra los gráficos engañosos.
Por eso la primera pregunta ante cualquier gráfico debería ser de cuánto en cuánto van los números de la izquierda.
Empezar en cero o no
En un gráfico de líneas se puede no empezar en cero, y a veces conviene, porque si no el cambio no se ve.
Pero entonces hay que decirlo, porque la subida parece mucho mayor de lo que es. Ese es el truco favorito de la publicidad.
Contárselo a un niño de diez años es perfectamente posible y le deja una desconfianza sana que dura años.
Los nombres del eje de abajo
Lunes, martes, miércoles. Enero, febrero, marzo. Lo que va abajo tiene un orden que no se puede cambiar, y por eso se pueden unir los puntos.
Si abajo hay nombres de personas o de equipos, unir los puntos no significa nada: entre Ana y Luis no hay ningún camino.
Esa comprobación —¿tiene orden lo de abajo?— decide si el gráfico está bien elegido.
Predecir el punto siguiente
La pregunta que más engancha: si la línea sigue así, ¿qué pasará el mes que viene? No hay respuesta exacta y por eso es interesante.
Se contesta mirando la tendencia de los últimos tramos, y se puede apuntar la predicción para comprobarla más adelante.
Con los datos de casa —la temperatura, los libros leídos— esa comprobación llega de verdad y vale por diez ejercicios.
Hacer el gráfico con datos propios
Medir la temperatura del balcón a la misma hora durante dos semanas y dibujar la línea es el mejor ejercicio de todos.
Aparecen solos los problemas reales: qué hacer con el día que se olvidó, cómo elegir la escala, dónde poner las etiquetas.
Y el gráfico que sale se cuelga, que es algo que no pasa con ninguna ficha.
Datos que no son números
El tiempo de pantalla, las páginas leídas, los minutos de práctica de un instrumento, los pasos. Cualquier cosa que se cuente cada día vale.
Lo importante es que se mida siempre igual y a la misma hora: si el método cambia, la línea no dice nada.
Esa exigencia de constancia es parte de la lección y se entiende mejor cuando el gráfico sale raro por haber medido mal un día.
Un tramo horizontal quiere decir que no ha cambiado nada, y a veces esa es la noticia. No hay que buscarle subidas donde no las hay.
Conviene preguntarlo expresamente: ¿hay algún trozo donde se quede igual? ¿Qué significa eso aquí?
Un niño acostumbrado a buscar el máximo no mira los tramos planos, y ahí suele estar la mitad del gráfico.
Dos líneas en el mismo gráfico
El paso siguiente es comparar dos series: la temperatura de dos ciudades, los libros de dos hermanos. Ahí aparece la pregunta de cuándo se cruzan.
El cruce es un momento concreto y tiene significado: antes uno iba por delante y después el otro.
Hace falta una leyenda que diga qué línea es cada cosa, y escribirla es parte del trabajo.
Antes de esto
Hace falta manejar el gráfico de barras y saber leer una tabla de datos. Sin eso, la línea es un dibujo bonito sin números detrás.
También hace falta restar con soltura números de dos cifras, porque las preguntas buenas piden diferencias.
Y hace falta la idea de eje vertical con una escala, que es lo que se practica leyendo un termómetro.
Qué edad
Leyendo la línea y diciendo dónde sube y dónde baja, a los ocho.
Calculando cuánto sube y comparando tramos, a los nueve o diez.
Con dos líneas, escalas distintas y predicciones, a los once.
Los errores del adulto
Aceptar «sube» como respuesta completa. Pasar por alto la escala. Y corregir la predicción como si tuviera una respuesta correcta.
La predicción no se corrige: se comprueba más tarde, y equivocarse ahí no es fallar.
También conviene no explicar los tres gráficos a la vez: barras, líneas y pictograma en la misma tarde se mezclan.
Cuánto por sesión
Un gráfico bien exprimido, con sus cinco preguntas y la conversación de después. Tres gráficos seguidos son dos de más.
Y merece la pena volver al mismo gráfico otro día con preguntas nuevas: el dibujo ya se conoce y las respuestas salen más finas.
Diez minutos por sesión es la medida buena.
Antes y después de esto
El gráfico de barras está en el primer gráfico de barras, y sacar datos de una tabla, en leer una tabla de datos. La escala vertical se practica también en leer el termómetro, y las unidades que se leen en ella, en metros, centímetros y kilómetros.
Cómo practicarlo jugando
Compara las operaciones entrena decidir cuál es mayor, que es lo que pide cada pregunta del gráfico.
Mayor, menor o igual afila la comparación rápida y Qué viene después la idea de continuar una serie.
Qué imprimir
Los gráficos de líneas trae tres gráficos con preguntas de subir, bajar y comparar tramos.
Antes conviene Gráficos de barras, y para el paso de la tabla al dibujo, Tablas y gráficos.
Lo esencial
- La barra dice cuánto hay; la línea dice si sube o si baja.
- El punto más alto y el tramo que más sube casi nunca son el mismo sitio.
- «Sube cuatro» es la respuesta completa: la resta convierte el gráfico en cálculo.
- La primera pregunta ante cualquier gráfico es de cuánto en cuánto va la escala.
- El mejor ejercicio es medir algo en casa dos semanas y dibujar la línea.