Cálculo y matemáticas

Leer el termómetro

Por El equipo de Kodomi Club · 8 de septiembre de 2026 · 8 min

Leer el termómetro

Contar rayas desde el cero, en los dos sentidos. Y una semana de anotar la temperatura convierte la hoja en algo que se comprueba.

Un termómetro es una recta numérica puesta de pie. Y esa es toda la razón de trabajar con él: en el cuaderno la recta va tumbada y no se sabe muy bien para qué sirve; aquí marca si hay que ponerse abrigo.

Leerlo es contar rayas desde el cero, hacia arriba o hacia abajo. Comparar números y ordenarlos se practica también en Mayor, menor o igual, que es lo que hay debajo de todo esto.

La escala no va de uno en uno

Los números rotulados van de cinco en cinco, con una raya pequeña en medio. Así que hay que fijarse en cuál toca y no dar por hecho que la columna acaba en un número redondo.

Es la primera vez que un niño lee una escala donde no todas las marcas tienen número, y eso aparece después en la regla, en la báscula y en el vaso medidor.

Conviene preguntar cuánto vale cada rayita antes de leer nada. Con esa pregunta contestada, la lectura sale sola.

Contar desde el cero

El cero está marcado más grueso a propósito: es el punto de partida y el que separa el frío del calor.

Se cuenta desde él hacia arriba para las temperaturas normales y hacia abajo para las de helada. Dos direcciones desde el mismo sitio.

Ese gesto —contar desde una referencia y no desde el principio de la escala— es exactamente lo que hace falta para leer cualquier instrumento.

Pintar la temperatura

El ejercicio contrario es más difícil: se da un número y hay que subir la columna hasta ahí. Aquí no vale mirar dónde acaba, hay que decidir dónde parar.

Y obliga a localizar el número en la escala, que es lo que después permite situar cualquier valor en un gráfico.

Se pinta desde el bulbo de abajo y sin saltos: el termómetro se llena, no se marca solo el final.

Los termómetros de casa

El del horno, el del frigorífico, el de la calle, el de la fiebre. Todos miden lo mismo con escalas distintas.

Mirarlos y comparar en qué se parecen es un rato bien empleado: el de la fiebre solo va de 35 a 42, y esa restricción tiene su explicación.

Y el del coche marca la temperatura de fuera, que es la que se puede comprobar saliendo.

Una semana de anotar

Una tabla en la nevera con la temperatura de la mañana y la de la tarde durante siete días.

Con eso aparecen solas dos ideas: que no es la misma a distintas horas, y que hay días más fríos que otros aunque sea la misma semana.

Y al final hay datos propios para hacer un gráfico de barras, que es el paso siguiente y sale gratis.

Cuánto es mucho y cuánto es poco

Treinta grados es un día de playa, veinte es primavera, diez es abrigo, cero es helada. Tener esos cuatro puntos de referencia hace que el número signifique algo.

Sin ellos, un niño lee 18 y no sabe si eso es frío o calor, aunque haya contado bien las rayas.

Preguntar «¿qué te pondrías hoy?» a partir del número es la manera más rápida de instalar la escala.

El cuerpo tiene su número

Treinta y siete es la temperatura normal, y por eso el termómetro de fiebre empieza en treinta y cinco: no hace falta medir más abajo.

Un grado de más ya es fiebre, y eso sorprende: en el aire un grado no se nota y en el cuerpo sí.

Es una buena manera de hablar de que la misma unidad puede significar cosas muy distintas según qué se mida.

Grados y otras escalas

En España se usan grados centígrados, y en algunos países grados Fahrenheit, donde el agua hierve a 212. Verlo en una película doblada explica frases raras.

El cero centígrado no es «no hay temperatura»: es el punto en que el agua se congela, elegido a propósito.

Decirlo quita la idea de que el cero de una escala tiene que ser la nada, que es lo que después complica los números negativos.

Leer un gráfico del tiempo

El de la televisión y el del móvil son la misma información en otra forma. Buscar en él la máxima y la mínima de mañana es un ejercicio de dos minutos.

Y comparar la previsión con lo que después marcó el termómetro de casa introduce algo valioso: una predicción se puede comprobar.

Es de las pocas cosas del colegio que se pueden verificar al día siguiente.

Los errores típicos

Contar la raya del cero como una más al contar hacia abajo, que da un grado de diferencia.

Leer la rayita intermedia como si fuera un número entero de la escala.

Y decir «quince» donde pone «menos quince», que no es un descuido: es no haber visto que la columna está por debajo del cero.

Qué edad

Mirar un termómetro y decir si hace frío o calor, desde los cinco o seis.

Leer la temperatura contando rayas, a partir de los siete.

Pintar la columna hasta un valor dado y comparar dos temperaturas, a los ocho.

Antes de esto

Hay que saber contar de cinco en cinco y reconocer números de dos cifras. Sin eso, la escala es un obstáculo y no una ayuda.

Y ayuda haber usado una regla: es la misma idea de marcas numeradas con divisiones en medio.

Si todavía cuesta, se puede empezar con la escala de diez en diez y sin rayitas intermedias, dibujada a mano.

Después de esto

Las temperaturas bajo cero, que es donde el termómetro se vuelve interesante de verdad.

Y las diferencias: cuántos grados hay entre la máxima y la mínima, que es una resta con sentido.

Las dos cosas se apoyan en saber leer la escala sin dudar, así que conviene no correr.

Cuánto por sesión

Ocho termómetros, diez minutos. Es lectura de escala y no da para más sin volverse repetitivo.

Lo que de verdad lo consolida no es la hoja: es mirar el termómetro de la calle cada mañana durante dos semanas.

Treinta segundos al día valen más que una hoja entera el sábado.

Antes y después de esto

Las unidades con las que se mide el mundo y de dónde salen están en medir el mundo. Y la recta numérica tumbada, que es lo mismo que el termómetro, en la recta numérica en casa.

Cómo practicarlo jugando

Mayor, menor o igual entrena comparar números, que es lo que se hace con dos temperaturas.

Medimos trabaja la medida con escalas y El número que falta las series con las que está hecha.

Qué imprimir

La temperatura trae termómetros para leer, para pintar y para calcular cuánto sube o baja, con soluciones.

El paso siguiente es Los números bajo cero. Y para la recta tumbada, La recta numérica.

Lo esencial

  • Un termómetro es una recta numérica de pie, y por eso se entiende mejor que la del cuaderno.
  • La escala va de cinco en cinco con una raya en medio: hay que preguntar cuánto vale cada rayita antes de leer.
  • El cero es el punto de partida y se cuenta desde él en las dos direcciones.
  • Cuatro referencias —treinta, veinte, diez, cero— hacen que el número signifique algo.
  • Una semana anotando la temperatura vale más que cualquier hoja, y deja datos para un gráfico.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

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