El 31 de diciembre, en Ecuador, las calles se llenan de monigotes: muñecos de tamaño natural hechos con ropa vieja rellena de papel o aserrín, con una careta que imita a un personaje famoso, a un vecino o a un personaje de dibujos. A medianoche, los adultos los queman para despedir el año que se va y todo lo malo que trajo.
Para los niños, lo más divertido está antes de medianoche: elegir el personaje, hacer la careta, escribir el testamento del año viejo. Todo eso se puede hacer sin acercarse al fuego. Hacer una careta que se parezca a alguien exige observar bien la cara, y la simetría ayuda, como en Simetría.
Qué significa
El monigote representa el año que termina. Quemarlo simboliza dejar atrás lo malo y empezar el nuevo año con buenos deseos.
Es una tradición muy fuerte en Ecuador y también se hace en otros países, como Colombia.
Explicárselo a un niño es sencillo: se despide lo que no nos gustó del año y se piensa en lo que queremos para el siguiente.
Hacer el monigote
El monigote se hace con ropa vieja: un pantalón y una camisa rellenos, cosidos o atados, con zapatos viejos y un sombrero.
Rellenar la ropa y darle forma es una tarea en la que los niños pueden ayudar mucho, y requiere planificar: qué va primero, cómo se une.
Hacer una versión pequeña del monigote con calcetines y papel es una manualidad perfecta para los más pequeños.
La careta
Las caretas de los monigotes se venden en los mercados, pero hacerlas en casa es mucho más divertido: papel maché, cartón o un plato de papel.
Si la careta representa a alguien, hay que fijarse en sus rasgos: la forma de la cara, el pelo, las gafas, la sonrisa.
Empezar por el eje de simetría, dibujando los ojos a la misma altura y a la misma distancia del centro, es la clave para que se parezca.
Elegir el personaje
Muchos monigotes representan personajes del año: futbolistas, personajes de películas, figuras de las noticias.
Elegir el personaje obliga a pensar en lo que pasó durante el año, y eso es un pequeño repaso de doce meses.
Hacer una lista de las cosas más importantes del año, mes a mes, es un ejercicio de memoria y de orden. ¿Qué va antes? trabaja esa secuencia.
El testamento
El testamento del año viejo es un texto humorístico en el que el monigote reparte sus «bienes» entre la familia y los vecinos: al hermano le deja los calcetines rotos, al perro la pelota perdida.
Es un ejercicio de escritura creativa estupendo: tiene estructura fija, humor y personajes conocidos.
La regla es la misma que en cualquier broma: hacer reír a todos sin herir a nadie.
Leer el testamento
El testamento se lee en voz alta antes de medianoche, delante de la familia, y suele provocar muchas risas.
Leer con expresión, haciendo pausas donde está el chiste, es un buen ejercicio de lectura en voz alta.
Y escribirlo con buena letra en una hoja decorada lo convierte en un recuerdo que se guarda.
Las viudas
Otra tradición del 31 de diciembre son las viudas del año viejo: hombres disfrazados de mujeres de luto que lloran de broma y piden monedas en la calle.
Es teatro popular con mucho humor, y los niños disfrutan viéndolo.
Contar las monedas que se recogen para una causa del barrio es cálculo con un propósito.
Seguridad
La quema de monigotes y los fuegos artificiales son tarea de adultos. Los niños miran desde lejos, siempre acompañados.
En algunas ciudades hay normas sobre dónde y cómo se pueden quemar, por los riesgos para las personas y el ambiente.
Es una buena ocasión para hablar de por qué el fuego es peligroso y de cómo se protege uno.
Los deseos del año nuevo
La otra mitad de la tradición es pensar en el año que empieza. Escribir tres deseos o tres metas para el nuevo año es una actividad muy bonita.
Mejor si son metas concretas y alcanzables: leer un libro al mes, aprender a montar en bicicleta, ayudar en casa.
Guardar la hoja y abrirla el 31 de diciembre siguiente para ver qué se cumplió cierra el círculo.
Las emociones del cambio de año
El final de año trae muchas emociones: alegría por la fiesta, nostalgia por lo que se va, emoción por lo que viene, a veces algo de miedo con los ruidos.
Ponerles nombre ayuda a los niños a vivirlas mejor. Adivina la emoción trabaja precisamente eso.
Y preguntar qué fue lo mejor y lo peor del año es una conversación que dice mucho de cómo lo vivió el niño.
El año mes a mes
Antes de despedir el año, se puede hacer un repaso en una hoja dividida en doce casillas, una por mes.
En cada casilla el niño dibuja o escribe algo que recuerde de ese mes: un cumpleaños, un viaje, un logro, un día difícil.
Es un ejercicio de memoria y de orden temporal, y muchas veces sorprende lo que el niño elige recordar.
Las doce uvas
En España y en muchos países de América, a medianoche se comen doce uvas, una con cada campanada, para tener suerte en los doce meses del año nuevo.
Contar las campanadas y seguir el ritmo sin atragantarse es un pequeño reto que los niños disfrutan. Con los pequeños, mejor uvas sin pepitas y cortadas.
Y calcular cuántas uvas hacen falta para toda la familia es una multiplicación con un resultado que se compra en el mercado.
Un monigote reciclado
El monigote de los niños se puede hacer con materiales reciclados: cajas, botellas, papel de periódico y ropa que ya no se usa.
Clasificar antes los materiales por tipo —papel, plástico, tela— es un ejercicio de categorías con un propósito.
Y en lugar de quemarlo, el monigote pequeño se puede guardar como recuerdo o desmontar para reciclar, que también es una forma de despedir el año.
Antes y después de esto
Cómo se hace una careta está en una careta hecha en casa, y cómo se ponen metas alcanzables, en tres metas y cuatro casillas.
La escuela ecuatoriana está en la escuela en Ecuador, y la tradición de noviembre, en las guaguas de pan. Otra fiesta de humor y de despedida es el Día de los Santos Inocentes.
Cómo practicarlo jugando
Simetría prepara la careta del monigote.
¿Qué va antes? ayuda a repasar el año mes a mes, y Adivina la emoción, a nombrar lo que se siente.
Qué imprimir
Las caretas de carnaval sirve de base para la careta, y Mis metas del mes, para los deseos del año nuevo.
Escribir un diario ayuda a repasar lo que pasó en el año.
Lo esencial
- El monigote de ropa vieja representa el año que termina y se quema a medianoche.
- Hacer la careta y elegir el personaje es observación, simetría y repaso del año.
- El testamento del año viejo es escritura creativa con humor y sin herir a nadie.
- La quema y los fuegos son cosa de adultos; los niños, lejos y acompañados.
- Escribir tres metas para el nuevo año cierra la tradición con un propósito.