El merengue es la música y el baile nacional de la República Dominicana, y la UNESCO lo reconoce como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Suena en las fiestas, en las escuelas, en la radio y en la calle, y casi todos los niños dominicanos lo bailan antes de saber leer.
Para cualquier niño es una forma estupenda de trabajar el ritmo: contar tiempos, seguir un patrón y reconocer instrumentos. Distinguir la tambora de la güira solo por el sonido es lo que trabaja ¿Qué suena?.
Patrimonio de la humanidad
La UNESCO inscribió el merengue en su lista representativa en 2016, por su papel en la identidad dominicana y en la vida diaria: la educación, las reuniones y las fiestas.
Explicar a un niño que una música puede ser patrimonio de todos es una conversación interesante.
El 26 de noviembre se celebra en República Dominicana el Día Nacional del Merengue.
Los tres instrumentos
El merengue típico se toca con tres instrumentos: la tambora, un tambor de dos parches; la güira, un cilindro de metal que se raspa; y el acordeón.
Cada uno tiene una función: la tambora marca el ritmo, la güira lo rellena y el acordeón lleva la melodía.
Dibujar los tres instrumentos y escribir su nombre es un buen ejercicio de vocabulario para los pequeños.
La tambora
La tambora se toca con una mano y un palo a la vez: una mano golpea un parche y el palo golpea el otro parche y el borde.
Coordinar las dos manos haciendo cosas distintas es un reto de coordinación que también sirve para escribir y dibujar.
Una caja de cartón y una cuchara de madera bastan para imitarla en casa.
La güira
La güira es un cilindro de metal con agujeritos que se raspa con un peine de alambre, siguiendo el ritmo.
Su sonido es constante y rápido, y es lo que da energía al merengue.
Un rallador de cocina y un tenedor sirven para imitarla, siempre con cuidado y con un adulto cerca.
Contar el ritmo
El merengue se baila con un paso muy sencillo, de un pie al otro, marcando cada tiempo.
Contar en voz alta mientras se baila —uno, dos, uno, dos— es trabajar el conteo con el cuerpo.
Y dar palmas solo en el uno, o solo en el dos, obliga a escuchar con atención y a llevar la cuenta sin perderse.
Patrones que se repiten
La música está hecha de patrones que se repiten. La güira repite su dibujo, la tambora el suyo, y juntos forman el ritmo completo.
Hacer un patrón con palmas y golpes en la mesa —palma, palma, mesa— y repetirlo es lo mismo que continuar una serie.
Aumentar la dificultad poco a poco, con patrones más largos, entrena la memoria de trabajo. Recuerda la secuencia hace lo mismo en pantalla.
Bailar en pareja
El merengue se baila en pareja, con giros y vueltas que hay que coordinar con el otro.
Aprender a bailar con alguien exige escuchar, anticipar y adaptarse, que son habilidades sociales valiosas.
Y memorizar una pequeña secuencia de pasos —paso, paso, vuelta— trabaja la memoria de secuencias.
Rápido y lento
Hay merengues rápidos y merengues más lentos. Escuchar dos canciones y decir cuál es más rápida es un ejercicio de comparación auditiva.
Contar cuántas palmas caben en diez segundos de cada canción convierte la comparación en un dato.
Y hacer un gráfico con la velocidad de varias canciones es estadística con música.
Hacer instrumentos en casa
Una maraca con una botella y arroz, una tambora con una caja, una güira con un rallador: con poco material se monta una orquesta.
Probar qué suena mejor —arroz, lentejas o piedrecitas dentro de la maraca— es un pequeño experimento sobre el sonido.
Y tocar todos juntos una canción, cada uno con su instrumento, es trabajo en equipo.
Las letras
Muchas canciones de merengue cuentan historias con humor y juegos de palabras.
Inventar una letra corta sobre algo de casa, con rima, y cantarla con el ritmo del merengue, es escritura creativa con música.
Contar las sílabas para que la letra encaje en el ritmo es una pequeña lección de métrica.
Contar compases
La música se organiza en compases, grupos de tiempos que se repiten. En el merengue se cuentan muy bien de dos en dos o de cuatro en cuatro.
Contar uno, dos, tres, cuatro en voz alta y dar una palmada fuerte en el uno ayuda a sentir dónde empieza cada grupo.
Es la misma idea que agrupar objetos de cuatro en cuatro para contarlos más rápido.
El baile de las estatuas
Un juego clásico: se baila mientras suena la música y, cuando se para, todos se quedan quietos como estatuas.
Quien se mueve, pierde. El juego entrena la atención y el control del cuerpo, dos cosas que después ayudan mucho en clase.
Con merengue funciona especialmente bien, porque su ritmo invita a moverse rápido.
Escuchar con los ojos cerrados
Escuchar una canción con los ojos cerrados y levantar la mano cada vez que entra un instrumento nuevo es un ejercicio de atención auditiva.
Después se puede intentar decir el orden en que entraron: primero la tambora, luego la güira, luego el acordeón.
Ordenar lo que se ha oído es trabajar la memoria de secuencias sin ningún papel.
Un cartel para el 26 de noviembre
Para el Día Nacional del Merengue se puede preparar un cartel con los tres instrumentos, sus nombres y una frase sobre cada uno.
Organizar la información en un cartel —título, dibujos, textos cortos— es un ejercicio de presentación visual.
Y explicarlo después delante de la familia trabaja la expresión oral.
Palmas por parejas
Los juegos de palmas por parejas, con una secuencia de golpes que se repite cada vez más rápido, son perfectos para acompañar un merengue.
Hay que memorizar la secuencia, coordinarse con el otro y mantener el ritmo, todo a la vez.
Inventar una secuencia nueva y enseñársela a otro es además un pequeño ejercicio de explicar instrucciones.
Música y fracciones
En música, las notas tienen distintas duraciones: una redonda dura lo que dos blancas, y una blanca lo que dos negras.
Es la misma lógica que las mitades y los cuartos, y muchos niños entienden las fracciones mejor cuando las oyen.
Dar una palmada larga y dos cortas en el mismo tiempo es sentir con el cuerpo que un medio son dos cuartos.
Antes y después de esto
Cómo se explica la música a un niño está en la música explicada a un niño, y reconocer sonidos, en reconocer un sonido sin verlo.
La escuela dominicana está en la primaria en República Dominicana, y otro patrimonio de la humanidad del Caribe, en el Carnaval de Barranquilla.
Cómo practicarlo jugando
¿Qué suena? trabaja el reconocimiento de sonidos.
Recuerda la secuencia entrena los patrones, y A contar, el conteo de tiempos.
Qué imprimir
Series y patrones trabaja la repetición que hay en el ritmo, y Contar de dos en dos, el conteo por pares.
Comprensión: la música sirve para leer sobre instrumentos y sonidos.
Lo esencial
- El merengue es patrimonio cultural inmaterial de la humanidad desde 2016.
- Sus instrumentos típicos son la tambora, la güira y el acordeón.
- Bailar contando tiempos es conteo con el cuerpo.
- Los patrones de palmas son series musicales que entrenan la memoria.
- Con una caja, un rallador y una botella se monta una orquesta en casa.