El Salvador tiene una ventaja curiosa para las matemáticas de casa: su moneda es el dólar estadounidense, con centavos, y los precios llevan decimales desde el principio. Un niño salvadoreño ve la coma —o el punto— en el ticket del supermercado mucho antes de verla en el cuaderno.
Las fichas de Kodomi Club usan euros, pero la estructura es idéntica: una unidad dividida en cien. Descomponer una cantidad en partes, que es lo que entrena Descompón el número, es la base para contar monedas de cualquier país.
Parvularia, básica y bachillerato
El sistema empieza con la educación parvularia, sigue con la educación básica de nueve grados, organizada en tres ciclos de tres años, y termina con el bachillerato.
Los seis primeros grados de básica corresponden a la primaria de otros países: de primero a sexto, desde los siete años aproximadamente.
Por edad, las fichas marcadas para seis y siete años encajan en primer grado y en el final de parvularia.
El año de enero a noviembre
Las clases arrancan en enero y el año escolar termina en noviembre. Diciembre es el mes de vacaciones largas, junto con las fiestas.
Hay además un descanso en Semana Santa y otro en agosto, alrededor de las fiestas patronales de San Salvador.
Eso significa que la vuelta al cole de las fichas de temporada, pensada para septiembre, en El Salvador corresponde a enero.
Notas del 0 al 10
La escala va del 0 al 10, con decimales, y en general se aprueba con 6, aunque algunos colegios piden más.
Una escala de diez con decimales es buen material de matemáticas: calcular la media de tres notas, ver cuánto hace falta en la última prueba para llegar a un 7.
Lo que no conviene es convertir cada examen en un drama. Un 6 con esfuerzo vale más, a largo plazo, que un 9 conseguido a base de presión.
Dólares y centavos
Desde 2001 el dólar es la moneda de curso legal. Las monedas más usadas son las de 1, 5, 10 y 25 centavos, y los billetes empiezan en un dólar.
La moneda de 25 centavos es la gran diferencia con el euro. Cuatro hacen un dólar, y ese cálculo aparece en cualquier compra pequeña.
Otra diferencia que desconcierta: la moneda de 10 centavos es más pequeña que la de 5. El valor no depende del tamaño, y es una idea que hay que enseñar expresamente. La tienda ayuda a practicarlo sin monedas de por medio.
El punto o la coma
En los precios salvadoreños el separador decimal suele ser el punto: 1.25 dólares. En los libros españoles es la coma: 1,25 euros.
No es un error de nadie: son dos convenciones. Pero un niño que aprende con los dos sistemas necesita que alguien se lo explique, porque «1.250» puede ser mil doscientos cincuenta o uno con veinticinco.
Lo más práctico es seguir la convención de la escuela en el cuaderno y comentar la otra cuando aparezca en una ficha.
Cipotes y bichos
En El Salvador a los niños se les dice cipotes, y también bichos. Son palabras cariñosas que en otros países significan otra cosa o no se usan.
Ese choque es un tema estupendo para hablar de la lengua: una misma palabra puede ser un insulto en un sitio y un apodo cariñoso en otro.
Y enseña algo que sirve para toda la vida: antes de reírse de cómo habla alguien, conviene saber de dónde es.
El vos de todos los días
El vos es la forma habitual de trato en confianza: «vos sabés», «vení». En la escuela y en los libros se usa el tú o el usted.
Las fichas de este sitio dicen «colorea» y «escribe». Un niño salvadoreño las entiende perfectamente, y en casa se pueden leer con el vos si suena más natural.
Cuando llegue la conjugación de los verbos, conviene explicar que las dos formas son correctas y que cada una tiene su lugar.
El náhuat que vuelve
El náhuat, o pipil, es la lengua indígena de El Salvador. Tiene pocos hablantes, y en los últimos años hay escuelas y programas que lo enseñan para que no se pierda.
Muchos nombres de lugares vienen de él. Buscar qué significa el nombre del propio pueblo es un ejercicio de historia y de lengua a la vez.
Es también una forma de explicar que las lenguas se pierden cuando dejan de hablarse en casa, y que cuidar una lengua es cosa de familias, no solo de escuelas.
Pupusas y fracciones
Una pupusería es un aula de matemáticas: cuántas pupusas para cuatro personas si cada una come dos y media, cuánto se paga si cada una cuesta cierto número de centavos.
Los problemas con comida de casa se entienden antes que los de trenes y grifos, porque el niño ya sabe cómo es la situación.
Y hacer las pupusas en casa trae las fracciones de verdad: la mitad de la masa, un cuarto del relleno.
Capirucho, trompo y chibolas
El capirucho, el trompo y las chibolas —las canicas— siguen siendo juegos de patio. Todos entrenan coordinación, puntería y, sobre todo, paciencia.
El capirucho, en particular, es precisión pura: hay que embocar el palo en el agujero con un giro de muñeca. Es buena práctica de motricidad antes de la escritura.
El Día del Niño se celebra el 1 de octubre, y muchas escuelas lo aprovechan para juegos tradicionales.
El país de los volcanes
El Salvador tiene más de veinte volcanes, y algunos, como el de Santa Ana o el de San Miguel, se ven desde muchas ciudades.
El Izalco fue llamado el faro del Pacífico porque su actividad se veía desde el mar durante siglos.
Leer un texto sobre volcanes con uno delante de la ventana convierte la ciencia en algo que el niño puede señalar.
El país más pequeño del continente
El Salvador es el país más pequeño de América continental, con unos veintiún mil kilómetros cuadrados.
Comparar su superficie con la de sus vecinos es un ejercicio de números grandes y de proporciones: cuántas veces cabe en Honduras o en México.
Y es también el más densamente poblado de Centroamérica, un dato que da para una conversación sobre el mapa y las ciudades.
Antes y después de esto
Por qué el tamaño de una moneda no dice su valor está en las monedas no valen lo que ocupan, y la suma con decimales, en sumar con la coma en su sitio.
El país anterior de la serie es la primaria en Guatemala, y el siguiente, la primaria en Honduras. Los juegos de patio con nombres distintos están en la rayuela y sus nombres.
Cómo practicarlo jugando
Descompón el número prepara para contar centavos de 25 en 25.
La tienda entrena el cambio, y Letra que falta trabaja la ortografía que el oído no distingue.
Qué imprimir
Sumar y restar decimales encaja con los precios en dólares, y Dar el cambio se adapta cambiando el nombre de la moneda.
La media aritmética sirve para calcular el promedio de las notas del trimestre.
Lo esencial
- El año escolar va de enero a noviembre, y la vuelta al cole es en enero.
- Las notas van del 0 al 10 con decimales, y en general se aprueba con 6.
- Se paga en dólares: la moneda de 25 centavos y la de 10, más pequeña que la de 5, dan mucho juego.
- El punto decimal de los precios y la coma de los libros españoles son dos convenciones.
- El vos de casa es correcto, y las fichas escritas con tú se entienden igual.