Un número de seis cifras asusta hasta que alguien enseña dónde partirlo. 245.310 no se lee cifra a cifra: se lee «doscientos cuarenta y cinco» y después «mil trescientos diez». Dos números pequeños, uno detrás de otro.
El punto de los miles es exactamente eso: la instrucción de dónde cortar. Sin él, el número es una fila de dígitos; con él, es dos trozos conocidos. Descomponer números se practica en Descompón el número.
El punto va de tres en tres
Se cuenta desde la derecha y se pone un punto cada tres cifras. Siempre desde la derecha, nunca desde la izquierda, y ese detalle es el que más se falla.
Con esa regla, escribir 245310 correctamente es mecánico: se cuentan tres desde el final, se pone el punto, y lo que queda delante son los miles.
Y conviene decir que en español el punto separa miles y la coma separa decimales, al revés que en inglés. Verlo escrito de las dos maneras evita un lío que dura años.
Lo que hay antes del punto son miles
Todo lo que queda a la izquierda del punto se lee igual que un número normal y se le añade «mil» al final. 245 delante del punto son doscientos cuarenta y cinco mil.
Eso significa que quien sabe leer hasta 999 ya sabe leer hasta 999.999. No hay nada nuevo que aprender, solo dónde cortar y qué palabra añadir.
Decirlo así quita casi todo el miedo, y es verdad: la parte difícil ya estaba hecha.
El cero que guarda el sitio
En 200.004 hay cuatro ceros que no valen nada por sí mismos y sin embargo son imprescindibles: colocan el 4 en las unidades.
El error clásico al escribir «doscientos mil cuatro» es poner 200.4 o 2004. Contar las posiciones con el dedo antes de escribir lo evita.
Es la misma idea del valor posicional de segundo curso, llevada más lejos. Si aquello quedó flojo, aquí se nota.
La tabla de posiciones
Unidades, decenas, centenas, unidades de millar, decenas de millar, centenas de millar. Seis columnas, y cada cifra en la suya.
Dibujarla una vez y colocar tres números dentro es media hora bien invertida. Después ya no hace falta, pero hace falta una vez.
Y sirve para responder una pregunta que aparece sola: qué vale el 4 en 425.000. No cuatro, sino cuatrocientos mil.
Comparar números grandes
Primero se cuentan las cifras: el que tiene más es mayor, sin mirar nada más. Solo si tienen las mismas se compara de izquierda a derecha.
Ese orden de comprobaciones es rapidísimo y casi nadie lo enseña; se deja que el niño lo descubra o que compare al azar.
Con números escritos con su punto, contar las cifras es aún más fácil: se cuentan los grupos.
Dónde se ven de verdad
En los kilómetros de un coche, en la población de una ciudad, en los precios de los pisos, en las visitas de un vídeo, en las distancias de los planetas.
Leer tres números grandes reales a la semana hace más que cualquier hoja, porque el número significa algo y se compara con otro conocido.
La población del pueblo frente a la de Madrid es una conversación de cinco minutos y deja la escala instalada.
El millón
Mil miles. Dicho así suena raro, y por eso conviene decirlo: un millón es lo que sale de juntar mil grupos de mil.
Cuánto es un millón se entiende mejor con tiempo que con objetos: contar hasta un millón, a un número por segundo y sin parar, lleva once días.
Ese dato se recuerda toda la vida y coloca la magnitud mejor que cualquier explicación con ceros.
Escribir al dictado
Decir el número en voz alta y que lo escriba es más difícil que copiarlo, y es lo que de verdad comprueba si la lectura está entendida.
Conviene dictar despacio y respetando el corte: «doscientos cuarenta y cinco mil… trescientos diez». Ese silencio en medio es la ayuda.
Cuando salgan bien, se quita el silencio y se dicta de corrido.
Redondear los grandes
«Unos doscientos cincuenta mil» dice casi lo mismo que 245.310 y se entiende mejor. Saber redondear números grandes es lo que permite hablar de ellos.
Se hace igual que con los pequeños: se mira la cifra siguiente y se decide. Lo único nuevo es que hay más posiciones donde redondear.
Y es lo que hacen los periódicos y los telediarios, así que se puede comprobar en cualquier noticia.
Qué edad
Hasta diez mil, desde los nueve.
Hasta cien mil, a los diez.
Hasta el millón y la comparación entre grandes, a los diez u once.
Antes de esto
Hace falta leer y escribir números de tres cifras sin dudar, y saber qué vale cada posición.
Si el valor posicional está flojo, esto se convierte en contar ceros, que es exactamente lo que no se quiere.
Media hora repasando centenas, decenas y unidades antes de empezar ahorra dos semanas después.
Los errores típicos
Poner el punto contando desde la izquierda.
Olvidar los ceros intermedios al escribir al dictado.
Y leer las cifras una a una —«dos, cuatro, cinco, tres, uno, cero»— en vez de leer el número.
Los números de teléfono no cuentan
Un teléfono se lee cifra a cifra porque no es una cantidad: es un código. Un número de DNI, igual.
Distinguir cuándo un grupo de cifras es una cantidad y cuándo es una etiqueta es una idea útil y sorprendentemente pocas veces dicha.
Y explica por qué el teléfono no lleva punto de los miles aunque tenga nueve cifras.
Con un mapa o un atlas
Las alturas de las montañas, las longitudes de los ríos y las poblaciones de las ciudades son números grandes reales, ordenables y comparables.
Ordenar cinco montañas de mayor a menor altura practica la comparación con un motivo, y de paso queda algo aprendido de geografía.
Es de los pocos ejercicios que sirven para dos asignaturas sin forzar nada.
Cuánto por sesión
Doce números, quince minutos, mitad con cifras y mitad con letra.
Y un número grande de verdad al día, buscado en algún sitio y leído en voz alta.
Esa lectura diaria es lo que hace que las seis cifras dejen de impresionar.
Antes y después de esto
El valor posicional del que esto es la continuación está en decenas y unidades. Y lo que hay al otro lado de la coma, en la coma y las décimas.
Cómo practicarlo jugando
Descompón el número trabaja el valor de cada posición.
Mayor, menor o igual entrena la comparación y Repasar números la lectura rápida.
Qué imprimir
Los números hasta el millón trae treinta y seis números para pasar de cifras a letra y al revés, con soluciones.
Para el paso anterior, Números hasta 1000. Y para escribirlos con letra, Escribir los números con letra.
Lo esencial
- El punto de los miles dice dónde partir: delante se lee normal y se añade «mil».
- Quien sabe leer hasta 999 ya sabe leer hasta 999.999.
- El punto se coloca contando de tres en tres desde la derecha, siempre.
- Los ceros intermedios no valen nada y son imprescindibles: guardan el sitio.
- Un teléfono se lee cifra a cifra porque es un código, no una cantidad.