Enero y febrero

Actividades de invierno para niños

Enero y febrero son los meses de las tardes dentro: se sale del colegio con la luz ya baja y hasta la cena hay dos horas largas que llenar. Para la mayoría de los niños españoles la nieve es algo que se ve en la tele o un fin de semana en la sierra; lo que sí hay es frío de verdad por la mañana, el vaho en el cristal y el termómetro de la farmacia marcando dos grados.

Esas dos horas se llenan mejor con cosas de mesa que con pantallas, y la mesa de la cocina sirve: un juego de tablero, unas cartas, un papel y dos lápices para un tres en raya. No hace falta montar un taller ni comprar juegos nuevos; hacen falta las reglas de tres o cuatro juegos que se sepan de memoria y a los que se pueda jugar en diez minutos mientras se hace la cena.

Del sitio encajan «Tableros para jugar», «Juegos para dos en un papel», «Puntos y cajas» y «Hundir la flota» para esas tardes; «La temperatura» y «Los números bajo cero» para el termómetro de la mañana; «Me visto solo» para el orden del abrigo, la bufanda y los guantes. Y para leer vosotros, «Juegos de papel y lápiz: seis que enseñan algo» y «Cuánto tiempo de pantalla de los 3 a los 8 años».

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Juegos

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llenan las tardes de invierno sin acabar en la tablet?

Con pocas cosas y siempre las mismas: un juego de mesa que se sepa de memoria, un papel y dos lápices, y el cuento de después de la cena. Lo que no funciona es improvisar cada tarde una actividad nueva. Si el niño sabe que a las seis se juega al dominó, lo pide él.

¿Un niño de cinco años puede entender los grados bajo cero?

Puede leerlos en el termómetro y saber que menos cinco es más frío que menos dos, si lo mira cada mañana con vosotros. Entenderlo como número, con la recta y el cero en medio, es cosa de tercero o cuarto. Antes, basta con que sepa que el cero es donde el charco se hiela.

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