La b y la d son el mismo palo con la barriga a un lado o al otro, y hasta los siete u ocho años cambiarlas es normalísimo.
El reconocimiento de cada letra suelta se refuerza en Aprende las letras, y encima de eso se trabaja lo demás.
Por qué pasa
El cerebro aprende de bebé que una taza es una taza mire hacia donde mire, y esa regla es utilísima para el mundo y falsa para las letras.
Con la b y la d, girar la figura la convierte en otra cosa. Es la primera vez que la orientación cambia el significado.
Contado así, deja de parecer un fallo y pasa a ser lo que es: una excepción que hay que aprender.
Escribir la pareja seguida
Lo que funciona no es corregir, es escribir las dos juntas y en voz alta: «ba, da; be, de». La mano nota que una empieza por arriba y la otra por abajo.
Esa diferencia de movimiento se recuerda mejor que la diferencia de forma, porque la mano tiene memoria propia.
Y al ir en pareja, no hay que decidir cuál es cuál: se escriben las dos.
El trazo empieza en sitios distintos
La b se hace bajando el palo y después la barriga hacia delante; la d se hace primero la barriga y después el palo.
Si el trazo se hace siempre igual, la letra sale bien aunque la vista dude.
Por eso importa tanto vigilar por dónde se empieza cada letra, que es algo que se descuida en cuanto se escribe rápido.
Las palabras con las dos dentro
Bebé, dedo, dado, boda, debe. Ahí es donde se falla de verdad, porque hay que decidir dos veces en la misma palabra.
Copiarlas despacio, diciéndolas mientras se escriben, es más útil que veinte sílabas sueltas.
Y son palabras cortas y conocidas, así que toda la atención va a la letra.
La p y la q
En español la q casi siempre va con u, así que la confusión es menos frecuente que la de la b y la d.
Aun así aparece en palabras como paquete, pequeño y porque, donde las dos están cerca.
Practicar con esas palabras concretas rinde más que con sílabas inventadas.
La m y la n
Aquí no hay espejo: hay un número de patas. La eme tiene tres y la ene dos, y la confusión es de conteo y no de orientación.
Se arregla contando las patas en voz alta la primera semana, con el dedo.
Es un problema distinto del de la b y la d y conviene no mezclarlos en la misma sesión.
Tapar el modelo
Copiar mirando la letra al lado no demuestra nada. Lo que enseña es mirar el modelo, taparlo y escribir de memoria.
Si sale al revés, se destapa, se compara y se vuelve a intentar sin regañina.
Ese ciclo de mirar, tapar, escribir y comparar es el que hace que la letra se fije.
Los trucos que se cuentan por ahí
El de la cama con la b y la d, el del puño izquierdo. Funcionan para salir del paso y no sustituyen al trazo automatizado.
Conviene usarlos como muleta y quitarlos en cuanto se pueda, porque parar a hacer el gesto interrumpe la escritura.
Lo que de verdad los sustituye es haber escrito la letra cientos de veces empezando siempre por el mismo sitio.
Leerlas también cuesta
No es solo un problema de escritura. Al leer, cambiar la b por la d hace que la palabra no suene a nada y el niño se atasca.
Por eso ayuda leer en voz alta listas de palabras parecidas: bota y dota, palo y pado.
Cuando la lectura de esas parejas es fluida, la escritura mejora sola.
Cuándo preocuparse
A los cinco y a los seis es lo normal. A los siete va bajando. A partir de los ocho, si sigue siendo constante en todas las palabras, conviene comentarlo en el colegio.
Que aparezca de vez en cuando escribiendo deprisa no es señal de nada, ni siquiera a los diez.
Lo que importa es la tendencia a lo largo de meses, no una hoja concreta.
Sin prisa y sin drama
Corregir cada vez que aparece convierte la escritura en un campo de minas y hace que se escriba menos, que es lo peor que puede pasar.
Mejor señalar una o dos por texto y trabajar la pareja aparte, en una hoja de caligrafía donde el error no cuesta nada.
Separar la corrección de la escritura libre es la decisión que más ayuda.
El renglón también se invierte
Algunos niños escriben la palabra entera de derecha a izquierda o empiezan una línea por el margen equivocado, y eso es otro asunto distinto del de la letra.
Se corrige marcando el margen izquierdo con un punto verde y el derecho con uno rojo, como un semáforo del renglón.
En cuanto se automatiza por dónde se empieza, esa inversión desaparece sola.
Escribir en grande antes que en pequeño
Con la letra grande —en una pizarra, en un papel de embalar, con el dedo en harina— el movimiento se nota mucho más que en un renglón de un centímetro.
Por eso conviene practicar la pareja primero en grande y solo después en pauta.
Es el mismo orden que se sigue al aprender cualquier trazo, y con estas letras funciona especialmente bien.
La simetría por otro lado
Trabajar simetrías con dibujos —completar la otra mitad de una figura— ayuda a hacer consciente la idea de derecha e izquierda.
No arregla las letras por sí solo, y sí que da vocabulario para hablar de ellas: la barriga está a la derecha, el palo a la izquierda.
Con ese vocabulario, la corrección se puede decir con palabras en vez de con un dedo señalando.
Antes de esto
Hace falta reconocer las letras por separado y hace falta tener un trazo estable, aunque sea lento.
Si el problema es que la letra no se sostiene en la pauta, eso va primero y esto después.
Y hace falta paciencia: es de las cosas que se arreglan en meses y no en una tarde.
Qué edad
Con sílabas en pareja, a los cinco o seis.
Con palabras que llevan las dos letras, a los seis o siete.
Con la p y la q y con la eme y la ene, a los siete u ocho.
Los errores del adulto
Corregir todas las que aparecen. Hacer repetir la letra veinte veces seguidas, que la convierte en un castigo.
Y esperar que se arregle en una semana, que no pasa nunca.
Lo que funciona es poco cada día, con la pareja escrita junta y dicha en voz alta, durante un par de meses.
Antes y después de esto
El caso concreto de estas dos letras está en la b y la d, y la escritura en espejo, en copiar invirtiendo. Sobre el tipo de letra, letra ligada o de imprenta.
Cómo practicarlo jugando
Aprende las letras refuerza el reconocimiento de cada letra suelta, que es la base.
Simetría hace consciente la idea de derecha e izquierda y Trazar letras automatiza por dónde empieza cada trazo.
Qué imprimir
Las letras que se confunden trae cuatro hojas de pauta con las parejas y las palabras que las llevan.
Para el trazo de cada letra, Escribir las consonantes. Y para la simetría, Dibuja la otra mitad.
Lo esencial
- Cambiarlas es normal hasta los siete u ocho: la orientación no cambiaba nada hasta ahora.
- Se escriben en pareja y en voz alta: la mano nota que empiezan en sitios distintos.
- Las palabras con las dos letras dentro son las que de verdad entrenan.
- Mirar el modelo, taparlo, escribir y comparar. Copiar al lado no demuestra nada.
- Poco cada día durante meses, y sin corregir todas las que aparecen.