Cálculo y matemáticas

Quitar un cero

Por El equipo de Kodomi Club · 8 de septiembre de 2026 · 8 min

Quitar un cero

Dividir deshace lo que multiplicar hizo, y aquí se ve mejor que en ningún otro sitio: 7 por 100 es 700 y 700 entre 100 es 7.

Dividir entre diez es quitar un cero, y funciona por lo mismo que la regla contraria: cada cifra baja una columna, las decenas pasan a unidades, y el cero de la derecha ya no hace falta porque no queda hueco que marcar.

Lo mejor es hacer las dos hojas la misma semana. Ver que 7 × 100 = 700 y que 700 ÷ 100 = 7 es la manera más directa de entender que una operación deshace la otra. Dividir con resto se practica en Divisiones con resto.

Las cifras bajan de columna

En 700 el siete está en las centenas. Al dividir entre cien baja dos columnas y queda en las unidades, y los ceros que marcaban los huecos desaparecen porque ya no hay nada que marcar.

Con una tabla de columnas dibujada se ve en un segundo, y esa imagen es la que evita el error de quitar ceros al azar.

Es exactamente la regla de multiplicar leída al revés, y decirlo así ahorra aprender dos cosas.

Deshacer lo que se hizo

Multiplicar por diez y dividir entre diez se anulan. Empezar en 6, multiplicar por 100 y dividir entre 100 devuelve el 6.

Comprobarlo tres veces con números distintos instala una idea que después vale para todo: hay operaciones que son la contraria de otras.

Y da una manera de comprobar cualquier división: se multiplica el resultado por el divisor y tiene que salir el número de partida.

El límite del atajo

Solo vale si el número acaba en ceros. 750 entre 10 sale 75, pero 753 entre 10 ya no da un número entero.

Saber dónde acaba un atajo es tan útil como el atajo, y aquí se puede decir sin entrar en decimales: «ese ya no se puede».

Lo que hay más allá son los decimales, y basta con anunciarlo: la coma existe justamente para eso.

Contar los ceros

Entre diez, un cero. Entre cien, dos. Entre mil, tres. Se cuentan los ceros del divisor y se quitan otros tantos.

Es la regla práctica y funciona siempre, pero conviene darla después de la explicación de columnas, no antes.

Dada primero, es un truco sin suelo que se olvida y se aplica mal en cuanto el número tiene ceros en medio.

Los ceros de en medio no se tocan

3050 entre 10 son 305, no 350. Se quita el cero del final, y el que estaba en medio se queda porque marca un hueco de verdad.

Es el error más frecuente de todo el tema y viene de entender la regla como «tachar un cero cualquiera».

Con la tabla de columnas no ocurre, porque cada cifra baja entera y en orden.

Dividir entre cinco

Entre cinco es doblar y quitar un cero: 90 entre 5 son 180 entre 10, o sea 18.

Parece más largo y sale más rápido, y comprobarlo con dos ejemplos convence.

Es de los atajos que se usan de verdad al repartir, y por eso merece un rato aparte.

De unidades grandes a pequeñas

Pasar de metros a centímetros es multiplicar por cien; de centímetros a metros, dividir. De kilos a gramos, por mil.

Todo el sistema métrico está montado en potencias de diez precisamente para que estas conversiones sean así.

Decirlo conecta la aritmética con las medidas, que suelen estudiarse como si no tuvieran nada que ver.

El dinero y los céntimos

Un euro son cien céntimos. Pasar de céntimos a euros es dividir entre cien, y ahí es donde aparece la coma por primera vez.

350 céntimos son 3 euros y 50 céntimos, o sea 3,50. Con monedas en la mesa se ve sin explicar nada.

Es la mejor puerta a los decimales que hay, porque el resultado se puede tocar.

Estimar dividiendo

Para saber si 480 entre 12 anda por los cuarenta, se hace 480 entre 10 y se ajusta. Sale 48, así que el resultado será algo menos.

Es el uso adulto de la regla: casi nadie divide entre diez en la vida, pero todo el mundo estima con ello.

Y permite detectar el disparate en cualquier división larga antes de darla por buena.

Repartir de verdad

Cien caramelos entre diez niños. Doscientos euros entre cien días. Los repartos redondos son los que hacen visible la regla.

Y llevan directamente al reparto que no sale exacto, que es donde aparece el resto.

Conviene poner uno de esos de vez en cuando para que el niño note la diferencia entre lo que sale redondo y lo que no.

Los errores típicos

Quitar dos ceros al dividir entre diez, por confusión con el cien.

Tachar el cero de en medio en lugar del del final.

Y aplicar el atajo a un número que no acaba en cero, que da un resultado inventado. Ahí hay que parar y decir que ese no se puede todavía.

La comprobación

Se multiplica el resultado por el divisor. Si 700 entre 100 son 7, entonces 7 por 100 tiene que ser 700.

Es inmediata con esta regla, precisamente porque las dos operaciones son la misma cosa al revés.

Hacerla siempre, aunque el resultado parezca obvio, es lo que crea el hábito para las divisiones difíciles.

La mitad y la décima parte

Dividir entre dos es la mitad, y dividir entre diez es la décima parte. Son dos repartos y el segundo cuesta más de imaginar.

Ayuda con dinero: cien euros repartidos entre diez personas tocan a diez, y eso se ve con billetes en la mesa.

Cuando el reparto se puede ver, la regla de quitar el cero deja de ser un truco y pasa a ser una descripción de lo que pasa.

Dividir de cabeza

Es de lo poco que se puede practicar andando: uno dice un número redondo y el otro lo divide entre diez.

Con tres cifras sigue siendo inmediato, así que se puede subir el nivel sin que cueste más tiempo.

Dos minutos en el coche rinden lo mismo que una hoja y no necesitan papel ni lápiz.

Cuando el cociente empieza por cero

5 entre 10 no da un número entero, y ese caso hay que nombrarlo aunque no se resuelva todavía.

Lo que no vale es escribir 0 y seguir: eso instala la idea de que dividir siempre da un entero.

Decir «este todavía no» y dejarlo marcado es mejor que inventar una respuesta.

Qué edad

Dividir entre diez números redondos de dos y tres cifras, desde los ocho o nueve.

Entre cien y entre mil, a partir de los nueve.

Los atajos y la conexión con las unidades de medida, a los diez.

Cuánto por sesión

Diez o veinte operaciones, cinco minutos. Es una regla y no un tema.

Lo que hay que repetir es el uso: estimar con ella y convertir unidades cada vez que aparezcan.

Y volver a ella el día que lleguen los decimales, para ampliar la explicación en vez de contradecirla.

Antes y después de esto

La regla contraria, y por qué las cifras suben de columna, está en añadir un cero. Y la idea general de que una operación deshace a otra, en deshacer una suma.

Cómo practicarlo jugando

Divisiones con resto trabaja la división y hace visible qué pasa cuando no sale redonda.

Descompón el número entrena las columnas y Resuelve la operación mezcla las cuatro.

Qué imprimir

Dividir entre diez y entre cien trae las tres hojas: entre diez, entre cien y mezclado.

La regla contraria está en Multiplicar por diez y por cien. Y para el reparto que no sale exacto, Divisiones con resto.

Lo esencial

  • Las cifras bajan de columna y el cero del final desaparece porque ya no marca ningún hueco.
  • Solo funciona si el número acaba en ceros; más allá empiezan los decimales.
  • 3050 entre 10 son 305: se quita el del final, no el de en medio.
  • Entre cinco es doblar y quitar un cero.
  • La comprobación es inmediata: se multiplica el resultado por el divisor.

Para practicarlo jugando

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