Matemáticas en 3º de Primaria

Tercero es el curso de las operaciones. Un niño de ocho años entra sabiendo sumar y restar con llevadas y las tablas del 2, del 5 y del 10, y sale sabiéndose todas las tablas, multiplicando por dos cifras y dividiendo por una, con resto. Los números llegan a las cuatro cifras, se redondea, se estima antes de calcular y los problemas pasan a tener dos operaciones encadenadas: comprar tres cosas y calcular las vueltas de un billete. En medida se trabaja el reloj con minutos, las unidades convencionales y su uso en la vida real, y aparece el perímetro.

El atasco clásico son las tablas del 6, del 7 y del 8, que no tienen truco fácil y hay que estudiar, y por detrás la división, que la mayoría aprende como mecánica antes de entender que reparte. Se nota cuando el niño divide bien en papel pero no sabe cuál de las dos operaciones pide un problema. Y hay un problema silencioso: los enunciados. En tercero son más largos y tienen datos que sobran, y un niño que lee despacio pierde el problema antes de llegar a los números.

En casa, las tablas se repasan cinco minutos al día, salteadas y en voz alta, mejor con un juego que con una hoja; en tres meses de eso se saben. Para la división, repartid cosas de verdad, cartas, caramelos, y hablad del resto: sobran dos. Con los problemas, pedidle que os cuente el enunciado con sus palabras antes de escribir nada, y que estime el resultado: más o menos cuánto saldrá. Es la mejor herramienta contra las cuentas absurdas, y no se enseña sola.

Qué aprende en matemáticas en 3º de Primaria

  1. Lee, escribe, compara y ordena números de hasta cuatro cifras y descompone la unidad de millar.
  2. Redondea a la decena y a la centena y estima el resultado de una operación antes de hacerla.
  3. Se sabe las diez tablas de multiplicar y las usa en desorden, sin recitar desde el principio.
  4. Multiplica en papel por una cifra y por dos cifras, con llevadas.
  5. Divide por una cifra con resto y entiende las dos ideas: repartir en partes iguales y ver cuántas veces cabe.
  6. Calcula de cabeza dobles y mitades, sumas y restas de centenas y multiplicaciones por 10 y por 100.
  7. Resuelve problemas de dos operaciones seguidas y elige cuál toca en cada paso.
  8. Reconoce medios, tercios y cuartos de una figura y de un grupo de objetos.
  9. Lee la hora con minutos en relojes de agujas y digitales y calcula cuánto tiempo pasa entre dos horas.
  10. Usa metro, centímetro y kilómetro; kilo y gramo; litro y mililitro, y elige la unidad que conviene en cada caso.
  11. Calcula el perímetro de un polígono, distingue rectas paralelas y perpendiculares y clasifica triángulos y cuadriláteros.
  12. Lee y construye tablas y gráficos de barras, y sabe decir qué es más probable o menos probable en un juego de azar.

Cómo saber si va bien

  • Va bien si en primavera contesta a 7 × 8 o a 6 × 9 en un par de segundos, y si antes de resolver un problema sabe decir qué operación va a hacer.
  • Conviene apoyar si en el segundo trimestre sigue reconstruyendo las tablas contando desde el principio, porque las multiplicaciones y las divisiones se le harán eternas.
  • Conviene apoyar si hace bien las cuentas sueltas pero falla casi todos los problemas: ahí lo que falta es lectura, y se trabaja con enunciados, no con más operaciones.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo se estudian las tablas sin que sea un suplicio?

Poco rato y muchos días. Cinco minutos al día, preguntando en desorden (7 × 6, 8 × 3), en el coche o poniendo la mesa, y con una tabla nueva cada semana o diez días: 3, 4, 6, 7, 8, 9 en ese orden. Los juegos de tablas sirven exactamente para esto porque quitan el tono de examen. Lo que no funciona es recitar la tabla entera de carrerilla: se sabe la cantinela y no el resultado.

¿Cuándo se enseña a dividir?

En tercero, normalmente a partir del segundo trimestre, cuando las tablas ya están más o menos asentadas. Se empieza por una cifra en el divisor y con resto desde el principio, porque en la vida real casi siempre sobra algo. La división por dos cifras es de cuarto. Si vuestro hijo termina tercero dividiendo entre una cifra y sabiendo comprobar con la multiplicación, va como toca.

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